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En las cercanías de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, hay una fuente que desde hace siglos recoge el agua del cerro adyacente a través de diversas conducciones subterráneas y la canaliza hasta ella, donde la gente del lugar acudía para abastecerse.

De orígenes islámicos, rodeada de restos de distintos pueblos antiguos que habitaron estos lares, ya en 1599 aparece citada en las Actas Capitulares acordándose su reparo, y en 1690 el Cabildo Municipal acuerda hacer la fuente de piedra, para lo que contrata al cantero de Morón Antonio Gil.

A lo largo del siglo XVIII, se continúan diversas reformas debido a la pérdida de suministro y a defectos en las conducciones y en 1787 se le dota de una escalera y un paso hecho de rosca para evitar los daños del público a la construcción. A fines de la citada centuria, se puso en marcha un proyecto general de conducción de las aguas potables a la villa para solucionar los problemas de abastecimiento.

Como en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras llenas de historia siguen manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; características de un territorio que dieron el nombre a este maravilloso lugar del mundo que es Fuentes de Andalucía.

martes, 8 de febrero de 2011

¿Y POR QUÉ SE LLAMÓ FUENTES?


En ciertas ocasiones, por medio de diversos escritos, publicaciones y/o apariciones en otros medios se ha difundido erróneamente que fueron los Señores de Fuentes lo que dieron su apellido al lugar que les fue entregado como Señorío. A ello ha contribuido en parte el fraile mercedario Fray Pedro de San Cecilio, que en 1669 citaba: «no sabemos qué motivos tuvieron para llamar Fuentes a este lugar, en cuyo ámbito no hay fuente alguna…». Y continúa: «…creemos que tomó el nombre que tiene del apellido antiguo de sus señores, por más que digan los que juzgan y afirman lo contrario».
Si recurrimos al diccionario de la Real Academia de la Lengua, en la primera acepción de la palabra Fuente este describe el término como manantial de agua que brota de la tierra.
Los numerosos pozos y manantiales que abundan por el entorno de la población nos dan el suficiente argumento, junto con los documentos históricos estudiados, para corroborar que el lugar que nos ocupa tomó su nombre de las propias características de su territorio.
A todo ello hemos de añadir otra fuente histórica de mediados del siglo XVI, procedente del Archivo Histórico de Carmona y que prueba la abundancia de agua. Un memorial del regidor carmonense Jerónimo Barba, en el que denuncia que los moradores de Fuentes se habían apropiado de distintas tierras, en donde están «la fuente de la Aljabara, que era agua morisca, un despoblado realengo (San Pedro de Alvadalejo); más de cuarenta pozos y fuentes moriscas, entre las cuales estaban las siguientes: Agua de Alvadalejo, Agua de los Álamos, Agua de la Fuente de la Enea, Fuente Recacha, Fuente de la Reina, Cuelgamuros y La Peñuela, Fuente del Cabo, El Cañuelo y el Añorete».
Aunque no es hasta el siglo XVIII cuando se comienza a denominar a Fuentes de Andalucía con el título actual. El objetivo del apelativo «de Andalucía» no era otro que el distinguir la villa de Fuentes, en las tierras de Sevilla, con otras que con el mismo nombre existían en otros territorios peninsulares.
En documentos de los siglos XVI y XVII hemos hallado ciertas referencias que cita «villa de Fuentes, en Andalucía», pero la denominación actual aparece por primera vez en un plano del Palacio de los Marqueses en Fuentes, realizado por Alonso Ruiz Florindo en 1770, así como en una carta oficial de don Manuel Alonso Fernández de Córdoba, V Marqués de Fuentes, al teniente corregidor de la villa, fechada en 15 de Enero de 1773, siendo a partir de 1791 cuando se generaliza dicho nombre.
Aportamos aquí diversas fotografías actuales de algunas fuentes, pozos y manantiales del término cedidas por gentileza de mi amigo Juan Bárbara y del archivo del periódico digital «La Firma».
La Fuente de la Reina, el Pozo Santo, el pozo y abrevadero del Pozuelo, la noria del Alamillo, el pilarillo de la Estación, el pozo y abrevadero del Colgamure y el Barrancón.










1 comentario:

  1. Amigo Francis:
    No tengo el gusto de conocerte (aunque seguramente conoceré a tu familia). Me tienes encantado con tus investigaciones históricas sobre mi añorada y hermosa patria chica. Enhorabuena. Yo llevo ausente de Fuentes más de cuarenta años, estoy entre Ayamonte y Huelva. El pasado fin de semana me trajo mi sobrina un ejemplar de tu libro. Me lo "bebí" de un trago. ¡Cuántos recuerdos de mi infancia! ¡Cuántas sensaciones se me agolparon! ¡Y qué razón tenía quien dijo que "la verdadera patria del hombre es su infancia"!
    Desde que murieron mis padres (hace más de veinte años), y a pesar de que no me encuentro excesivamente lejos, apenas he tenido contacto con Fuentes; pero tu libro me ha resucitado. A partir de ahora pienso ser un fiel visitador de tus páginas en internet.
    Gracias y un fuerte abrazo.
    Manuel Flores Osuna.

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