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A medio cuarto de legua de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, se alza una fuente que, desde hace siglos, fue el principal abastecimiento para la «manutenzión del común de estte vesindario», cuyo caudal se nutre de un ingenioso sistema subterráneo de captación y conducción de aguas. Rodeada de vestigios de los distintos pueblos que habitaron estos lares, la fuente aparece citada ya en 1599 en las Actas Capitulares, donde se acordaba «su reparo». Décadas después, en 1690, el Cabildo Municipal dispuso que fuera labrada en piedra. Durante el siglo XVIII, varios miembros de la saga de alarifes Ruiz Florindo, célebres por su huella en la arquitectura barroca de Andalucía occidental, intervinieron en la fuente y su sistema hidráulico. Al igual que en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras cargadas de memoria e historia, continúan manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; rasgos de un territorio que dieron el nombre a este singular lugar del mundo que es Fuentes, de Andalucía. Como el agua que fluye de esta fuente, es mi intención que de este blog mane un caudal inagotable de historia y patrimonio fontaniego.

martes, 19 de marzo de 2013

SOBRE LA PROCEDENCIA DEL MANTO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE FUENTES DE ANDALUCÍA


Desde que mi recuerdo alcanza, su inconfundible voz es uno de los sonidos entrañables de mi Martes Santo. Hoy ya goza de la presencia divina de Dios y forma parte de la Cofradía del Cielo. A la memoria de N. H. D. Agustín González Beltrán (Q.e.p.d.).

El 1 de febrero de 1923, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Humildad autorizó al hermano mayor Millán Herce Cárdenas, que acababa de tomar posesión de su cargo en el mismo Cabildo por fallecimiento de su predecesor, para adquirir a una cofradía sevillana un manto de terciopelo negro bordado en oro para Nuestra Señora de los Dolores, cuyo precio ascendía a 2.000 pesetas.

Para tal adquisición, la Hermandad contó con importantes donativos de un grupo de hermanos, recibiendo 300 pesetas de María González Herce, camarera de la Virgen y viuda del recién fallecido hermano José González Hernández; Millán Herce aportó 140; Ricardo Lozano Hernández, 140; Francisco Lora Santana, 25; Manuel González Padilla, 25 y Dionisio Moreno de la Hera, 25.


Desde el hallazgo de estos datos, que así constan en acta en el archivo de la Hermandad, cuando sometimos a estudio el mismo, previo a la publicación de nuestra obra «Fuentes Penitente» (2002), no pocos han sido los esfuerzos realizados para llegar a conocer la procedencia del manto en cuestión, el cual sigue utilizando la Dolorosa de la Hermandad en la estación de penitencia de cada Martes Santo.

La investigación nos llevó a estudiar las Cofradías hispalenses que se encontraban en activas en la capital en los años del primer cuarto del siglo XX, y dentro de éstas, aquellas que en las dos décadas anteriores a 1923 habían sustituido o reemplazado los mantos procesionales de sus Dolorosas.  

Tras esta criba, centramos el estudio en las imágenes de Nuestra Señora del Rosario (Montesión), Virgen de Gracia y Esperanza (San Roque), Nuestra Señora del Refugio (San Bernardo), Nuestra Señora del Subterráneo (La Cena), Nuestra Señora de los Ángeles (Los Negritos) y Nuestra Señora de la Estrella (Estrella).

A partir de aquí, los contactos con miembros de las distintas hermandades han sido constantes, con objeto del análisis de los archivos de cada cofradía en busca de cualquier dato que nos fuera resolviendo la incógnita.

En algún momento llegamos a pensar, si se diera el caso de que el manto procedía de la Hermandad de Montesión, que el mismo fuera el que el afamado pintor Joaquín Sorolla reflejara en su célebre obra «Paso de la Virgen del Valle» (1914, óleo sobre lienzo, Madrid: Museo Sorolla), un título erróneo, pues el paso de palio que el pintor reprodujo fue el de la Virgen del Rosario de Montesión.  

Consultados distintos expertos en la temática del bordado procesional de la época, nos aportan que, a simple vista, el manto procesional de Nuestra Señora de los Dolores de Fuentes de Andalucía se puede relacionar con el taller de Miguel del Olmo Rodríguez, de principio del siglo XX, por el parecido del mismo con el palio de la Amargura de Aracena y el de la Virgen del Traspaso de Jerez de la Frontera, ambos salidos de este taller hispalense.

El manto en estudio es ya de corte simétrico, pero con resabios románticos de asimetría, típico de esta época. En el último tercio del siglo XIX los diseños son en general de grandes rellenos y composición asimétrica y no suelen darse simbología como el anagrama de la Virgen, como posee este manto.

Por otro lado aportar que, desde que en 1900 el genial Juan Manuel Rodríguez Ojeda realizara el manto de malla de la Esperanza Macarena, marcará el nuevo estilo, en el que los diseños de los talleres sevillanos pasan a ser simétricos y con un eje central, salvo algunas excepciones.

El manto de la Virgen de los Dolores aún conserva un detalle asimétrico en el tallo con la flor del centro. Todo ello nos lleva, a título personal y aproximativo, a datar su ejecución en los primeros años del siglo XX, como máximo hasta el año 1905, a partir del cual se puede hablar de una transición casi completa a los nuevos diseños.

Miguel del Olmo tenía establecimiento de galanería, pasamanería, cordonería y todo tipo de ornamentos religiosos, con la especialidad de bordado para «vestido de imágenes», en la sevillana calle Zamudio. A principios del siglo XX la familia trasladó el negocio a la calle Francos, 46, y con la muerte del progenitor, la viuda y dos de sus hijos abrieron un establecimiento similar en el número 24 de la misma calle, en torno a 1912-13, bajo la nominación de «Hijos de Miguel del Olmo», que se mantendría hasta 1931.    

Aún cuando los datos técnicos nos enfocaban a una cofradía en concreto, no hemos querido desestimar las otras opciones, y he aquí parte de los resultados de nuestra investigación, que sigue abierta con la esperanza de, más pronto que tarde, poder hallar los pertinentes documentos que nos desvelen la procedencia y autoría del manto procesional de Nuestra Señora de los Dolores de la Hermandad de la Humildad de Fuentes de Andalucía. 

Aún así, no está siendo nada fácil, debido a las importantes lagunas documentales de los archivos de algunas de las cofradías en cuestión, carentes de documentación de la época por diversos motivos: quema de iglesias en 1936, inundación de 1961, desaparición de libros de actas y pérdida de documentación de archivos, etc.

San Bernardo.- Entre 1884 y 1902, la Virgen del Refugio sale con un manto bordado por el taller las señoras Cuadra, que posteriormente es reemplazado por uno de Rodríguez Ojeda que hoy posee la Virgen del Mayor Dolor de Jerez. Que el manto permaneciera en la Hermandad sin uso de 1902 a 1923 nos hace calificar esta opción como poco probable. A la fecha no se han encontrado datos documentales en archivo.

Montesión.- En 1884, esta cofradía estrena un manto negro bordado en oro por Eloísa Rivera, que utiliza hasta 1920, año en el que estrena uno de seda blanco, siendo la primera vez que la Virgen del Rosario sale con el manto recogido de la forma tan característica y peculiar de este palio sevillano, cuya tradición mantiene. El manto de Eloísa Rivera es que el que aparece en los famosos cuadros de Sorolla. El manto fue vendido a la Hermandad de Jesús Nazareno (San Juan) de Écija en 1970 y reconvertido en túnica para el Señor, por lo que la opción de Montesión queda desestimada.

San Roque.- La Virgen de Gracia y Esperanza procesiona desde 1907 a 1912 con un manto de terciopelo negro bordado en oro obra de Gracia Castilla, siendo sustituido por otro de talleres de Olmo, que regala la familia de los Sarasúa. Del manto de Gracia Castilla no se conoce ni su destino ni se posee imagen alguna, debido a que casi la totalidad del archivo de la hermandad y gran parte de los enseres de la misma fueron destruidos en el incendio de la iglesia de 1936, en el que también pereció el manto de los talleres de Olmo estrenado en 1913.

La Cena.- En 1918 y 1919 la Virgen del Subterráneo salió con un manto en terciopelo rojo de un taller de Zaragoza, que no gustó y fue vendido. En 1923 estrenaría en la salida procesional un manto azul liso, que Rodríguez Ojeda bordaría en 1924, pero queda la interrogante del manto utilizado en ese espacio de tiempo. Debido a su provisionalidad, no parece lógico que se adquiriera un manto bordado para ser utilizado de 1920 a 1922, a lo que hay que añadir la tesitura económica de la hermandad, mermada en estos años por importantes reformas e incorporaciones de patrimonio.

Estrella.- La Virgen de la Estrella utilizó un manto de terciopelo negro de 1901 a 1907, que dejó de procesionar al adquirir el actual, antiguo de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso del Gran Poder. Hasta el momento de la publicación de este trabajo, no hemos podido hallar ningún dato que podamos relacionar con esta opción. Ni siquiera se tiene constancia si el manto estaba o no bordado.

Los Negritos.- La última de las opciones, cuya investigación está abierta, es esta cofradía. El manto que la Virgen de los Ángeles utilizara desde 1905 hasta 1915, año este último en el que Juan Miguel Rodríguez Ojeda realizara nuevo manto y palio. Los datos son escasísimos, a lo que hay que sumar la pérdida de gran parte del archivo documental de la Hermandad como consecuencia de la famosa riada de Sevilla de 1961 con el desbordamiento del Tamarguillo.


Agradezco la colaboración a Julio Gómez Trigo, Manuel Ojeda Macías, José Antonio Arévalo Quijada (San Bernardo), Antonio Sánchez García (San Roque), Francisco Javier León Lozano (La Cena) y Rafael Asquith Gómez (Los Negritos).


NOTA DEL AUTOR: (2024)

La investigación publicada en este artículo en 2013 ha podido ser posteriormente completada gracias a los trabajos de investigación realizados por Antonio Márquez Carreño, a raíz del proceso de restauración del manto procesional de Nuestra Señora de los Dolores, llevado a cabo entre abril de 2023 y febrero de 2024 por el taller de las Hermanas Rama.

Los nuevos datos permiten establecer, con bastante seguridad, que el actual manto de Nuestra Señora de los Dolores fue realizado en 1916 por el taller sevillano de Hijos de Olmo, para la Hermandad de la Vera Cruz y Santo Entierro de Utrera. Para su confección se reutilizaron dos piezas de bordado anteriores, originalmente sobre terciopelo de color morado y rojo, que fueron integradas en un nuevo diseño.

La documentación conservada en Utrera confirma que el 31 de agosto de 1916 aquella hermandad aprobó la adquisición del manto al taller de Hijos de Olmo por 1.300 pesetas, incluyendo el paso de unos antiguos «mantolines» al nuevo terciopelo y la realización de nuevos bordados para completar la composición. El proceso de restauración del manto fontaniego ha permitido comprobar materialmente la existencia de esas piezas de bordado anteriores.

El manto permaneció pocos años en Utrera, pues la hermandad estrenó uno nuevo en 1923. Según la hipótesis planteada por Márquez Carreño, el antiguo manto habría pasado entonces a manos del bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda, como parte de la operación para sufragar la nueva pieza. Posteriormente, Millán Herce Cárdenas lo adquiriría en Sevilla en 1923 para la Hermandad de la Humildad de Fuentes de Andalucía, explicándose así la referencia que aparece en las actas de nuestra hermandad a una compra «en Sevilla».

En cuanto a su autoría, los datos disponibles apuntan al taller de Hijos de Olmo, cuyo diseño se relaciona con la labor de su diseñadora, Herminia Álvarez Udell. Aunque se han señalado determinadas semejanzas de determinadas piezas con obras de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, no existen pruebas suficientes para atribuirle directamente su intervención en el manto. Asimismo, algunas de las piezas de bordado reutilizadas -de los mantolines originarios- presentan semejanzas con trabajos atribuidos a la bordadora Concepción Manzano.

Por tanto, la investigación posterior permite identificar con bastante seguridad el origen del manto: realizado en 1916 en el taller de Hijos de Olmo de Sevilla para la Hermandad de la Vera Cruz y Santo Entierro de Utrera, fue posteriormente adquirido en Sevilla por Millán Herce Cárdenas y llegó en 1923 a Fuentes de Andalucía, donde desde entonces forma parte del patrimonio de la Hermandad de la Humildad.

Información basada en la investigación de Antonio Márquez Carreño, «El origen del manto de Nuestra Señora de los Dolores», publicada en la Revista de Semana Santa de Fuentes de Andalucía 2024, págs. 42-45.

A la izquierda, Nuestra Señora de los Dolores de Fuentes de Andalucía. A la derecha, Nuestra Señora de los Dolores de Utrera entre 1916 y 1922. Comparativa realizada por Antonio Márquez Carreño.

El manto en la exposición «Acus et Aurum. El bordado en la Hermandad de la Humildad de Fuentes de Andalucía» celebrada tras su proceso de restauración del 25 al 28 de febrero de 2024 en la casa señorial «La Encina» de Fuentes de Andalucía. 

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