SOBRE EL NOMBRE DEL BLOG

A medio cuarto de legua de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, se alza una fuente que, desde hace siglos, fue el principal abastecimiento para la «manutenzión del común de estte vesindario», cuyo caudal se nutre de un ingenioso sistema subterráneo de captación y conducción de aguas. Rodeada de vestigios de los distintos pueblos que habitaron estos lares, la fuente aparece citada ya en 1599 en las Actas Capitulares, donde se acordaba «su reparo». Décadas después, en 1690, el Cabildo Municipal dispuso que fuera labrada en piedra. Durante el siglo XVIII, varios miembros de la saga de alarifes Ruiz Florindo, célebres por su huella en la arquitectura barroca de Andalucía occidental, intervinieron en la fuente y su sistema hidráulico. Al igual que en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras cargadas de memoria e historia, continúan manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; rasgos de un territorio que dieron el nombre a este singular lugar del mundo que es Fuentes, de Andalucía. Como el agua que fluye de esta fuente, es mi intención que de este blog mane un caudal inagotable de historia y patrimonio fontaniego.
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lunes, 13 de febrero de 2012

¡A LARDEAR!

En Fuentes de Andalucía, el Jueves Lardero y el Carnaval son dos momentos festivos que van indiscutiblemente unidos, sin llegar a entenderse el uno sin el otro.

Con la celebración del Jueves Lardero, en la semana anterior al Miércoles de Ceniza, se da el pistoletazo de salida a los días de fiesta y jolgorio en los que se desarrolla el estudiado Carnaval fontaniego, reconocido más allá de nuestras tierras por sus características que lo dotan de una esencia única.

Llegan ambas festividades previas al inicio de la Cuaresma, tiempo litúrgico al que el cristianismo imprimió el valor de período de limpieza, purga o purgatorio. Cuarenta días de ayunos y abstinencias para conseguir la purificación de los fieles, que toca a su fin el Domingo de Ramos, enlazando con la Semana Santa.

Así, la celebración del Carnaval (carnem levare = quitar la carne) se convirtió en una fiesta de despedida de la carne. Se procuraba gozar todo lo posible de la carne porque después, y durante cuarenta días, la Iglesia prohibiría catarla.

Hablan de ello los términos Carnestolendas (carne que ha de ser suprimida) y Jueves Lardero (lardus = tocino, gordo, carne gorda, grasa,). De este modo, en el habla de la tierra quedaron los términos lardero, lardear, y en los más mayores los vulgarismo «ladrero» y «ladrear».

El Jueves Lardero era una fiesta que surgió con un claro carácter pagano y popular, y no pretendía celebrar ningún acontecimiento jubiloso; por el contrario, su finalidad era aprovechar la última posibilidad de disfrute que se le presentaba al pueblo antes de un período largo de abstinencia. Como el hombre que va a atravesar un desierto se harta por última vez de agua, así el cristiano que debía enfrentarse al tiempo de Cuaresma, pretende despedirse de las cosas buenas de la vida.

Entre la media mañana y el mediodía, la gente se trasladaba en masas a la Fuente de la Reina andando, en carros, mulos, burros… cargados de talegas y canastos con hogazas y pan de rosca, entornaos, palmitos, huevos duros, chorizo, tocino de hoja y otras viandas, creando un ambiente de fiesta que permanece en la memoria de muchos de nuestros antecesores.

Era típico en este día, al igual que en la «Fiesta de la Ermita», que algún que otro fotógrafo forastero visitara el paraje y retratara a grupos de amigos y familia, y prueba de ello es el abundante material gráfico que de esta festividad hemos obtenido. En los años setenta, los terrenos de la verada de la Fuente de la Reina donde se celebraba el Jueves Lardero se convirtieron en un vertedero, y durante algunos años se celebró en los pinos, paraje de singular belleza en la zona del Arenal desaparecido a finales del siglo XX a causa de las diversas canteras de extracción de arena de propiedad privada sobre el que se asentaba el pinar.

Tras varios años de decadencia coincidiendo con el periodo del final del franquismo y la Transición, la fiesta pasó por un corto espacio de tiempo al paraje del Alamillo, aunque de forma muy transitoria. En las últimas décadas la fiesta ha retomado protagonismo, regresando a la vereda de la Fuente de la Reina, pero en una zona más alta, ocupando también las instalaciones del Parque Rural Municipal «Molino de Viento».

La popular fiesta del Jueves Lardero daba paso inmediato a la celebración del Carnaval, del que los diferentes estudios realizados sobre el mismo en Fuentes de Andalucía certifican su existencia probada desde principios del siglo XX, de una manera ya asentada y tradicional, aunque procede de tiempos anteriores. No se dispone de información escrita ya que por esta época el ente municipal ni organizaba ni participaba. Era una fiesta básicamente del pueblo y para el pueblo y su historia no la podemos recuperar más allá de donde llegan los testimonios de los más mayores del lugar.

A pesar de las prohibiciones y censuras, el Carnaval fontaniego ha llegado al siglo XXI manteniendo parte de su idiosincrasia, con las peculiaridades de las murgas, las máscaras, la calle Carrera y los entornaos, lo que le ha llevado a ser reconocido institucionalmente como «Fiesta de Interés Turístico de Andalucía» desde 2008.

martes, 3 de enero de 2012

EMBELESADOS CHIQUILLOS

En aquel entonces no se pedía, se recibía con alegría lo poco que llegaba. No tenían casi nada y valoraban lo poco, hoy tenemos de todo y no valoramos nada.

Tarde del 5 de enero de un nuevo año, uno más, uno menos. La chiquillería alborotada rebusca sobre el adoquinado de la Carrera algún que otro caramelo, todo un premio para llevarse a la boca endulzando la hazaña.

Es 1961. El pueblo sufre casi a diario la marcha de maletas de cartón que -cargadas de muchos sentimientos y pocas cosas- suben al tren dejando atrás una vida, penosa, pero que no deja de ser vida en la patria chica. Centenares de fontaniegos abandonan su tierra buscando un pan para llevarse a la boca que por muy magos que fueran los Reyes no les iba a caer del cielo.

Pero los absortos infantes viven al margen de la realidad, sumidos en un sueño infantil que -ayer y hoy- en la tarde de Reyes los hechiza, fascina y cautiva. Era la alegría de la venida de los Reyes Magos de Oriente, cuya presencia, aunque fuera por unos instantes, hacía incluso a los mayores olvidar la realidad de la existencia.

Una vida que transcurría lenta, como el andar pausado de la tracción animal que remolca a la carroza del rey Gaspar; esa mula engalanada con florecillas de papel.

Sus Pobres Majestades venían a una España que aunque se vistiera de seda, mona se quedaba. Entonces no había Papa Noël que la noche del 24 dejara regalos bajo las ramas olorosas de un abeto bellamente adornado. No, ese personaje aún tardaría unos años en colarse por nuestras pequeñas y, a veces, inexistentes chimeneas. Mientras tantos, los que en nuestros sueños se afanaban, de aquí para allá, a trote de camello, eran los Reyes de Oriente, que a saber dónde quedaba aquel Oriente.

La única certeza que tenían aquellos niños era que aquellos Reyes debían ser muy míseros, porque los regalos eran sumamente escasos, pero eso sí, recibidos con mucha ilusión.

Era la época de la muñeca de trapo, algún diminuto muñeco, el cochecito de lata, el caballito de cartón o los populares canastitos de papelillos de colores con caramelos o alguna que otra onza de chocolate.

Ahí está la sonrisa del adulto que ve disfrutar a los niños en la puerta de la centralita de teléfonos y la confitería-estanco de la Carrera. Y sobre el humilde trono, S. M. Gaspar llena la mano de caramelos para goce e impaciencia de los chiquillos.

Ante él, un canasto de mimbre –ya casi vacío- rodeado de caballitos con cuatro ruedas, objeto sumamente deseado por cualquiera de los activos espectadores de una de las primeras cabalgatas que recorrían las calles de Fuentes de Andalucía.

Era la noche de Reyes, el atardecer de la ilusión, donde la imaginación se hacía dueña de los sueños, premonición de aquella mañana gloriosa en la que tocaba despertarse nervioso, salir a la calle y presumir de tan poca cosa frente a los otros, que tenían igualmente casi nada.

Con el transcurrir del tiempo, el mayor regalo que han hecho los Reyes Magos a la humanidad, es haberse convertido en la gran estrella que ilumina y revive nuestra infancia, convirtiéndonos en embelesados chiquillos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CONTENIDO DEL LIBRO: «Fuentes de Andalucía, una mirada al pasado» Tomo I


En la Oficina Municipal de Turismo de Fuentes de Andalucía sigue a la venta la tercera edición del libro “Fuentes de Andalucía, una mirada al pasado” (Tomo I), cuyo contenido desglosamos en la presente entrada.

LA VILLA DE FUENTES EN LA HISTORIA
Presencia humana. De la Prehistoria a la Reconquista
Los Cerros de San Pedro
Obúlcula
La Reconquista y los Repartimientos. Las primeras citas del lugar de Fuentes
El Señorío de Fuentes
La Monclova
El asentamiento urbano. Del siglo XVI a nuestros días
¿Y por qué se llamó Fuentes?
La villa vista por visitantes y descrita en libros antiguos

ARQUITECTURA Y URBANISMO
La trama urbana
Fuentes, a vista de pájaro
Casas palacios y otros monumentos
Iglesias, Conventos y Ermitas
Callejeando por Fuentes
El patrimonio perdido

EDUCACIÓN
La educación en Fuentes en los últimos tiempos
Los Colegios «Santo Tomás» y «Santa Teresa»
Colegio Libre Adoptado «San Sebastián»
El colegio de las Hermanas de la Cruz
Los Salesianos y el Patronato «Santa Ana»
Otros centros educativos

FIESTAS Y DIVERSIONES
Ya vienen los Reyes
Jueves Lardero y carnavales
Semana Santa
De Romería
Velá del Carmen
Fiesta de la Ermita
Al son de la música
Jugando a la pelota
De los paseos y otras diversiones

RELIGIOSIDAD
Mi Primera Comunión
El día del Señor
En el país de la Cruz
La devoción al Crucificado del Calvario
Visita de la Virgen peregrina de Fátima

COSTUMBRISMO
La vida del día a día. Tradiciones y costumbres del ayer
En el campo, de sol a sol
Comerciantes, taberneros y otros oficios

PERSONAJES
Armero, marino y político del siglo XIX (1803-1866)
Fernando de Llera y Díaz (1840-1912)
Celia Méndez, fontaniega de Dios (1844-1908)
José Ruiz-Castizo Ariza (1857-1929)
Manuel Muñoz Conde (1883-1956)
José Rodríguez Escobar (1892-1986)
Andrés Molina Moles (1911-1993)
El Niño de Fuentes de Andalucía (1915-1996)

MISCELÁNEO
El ferrocarril
La fiesta de la victoria
La de 1954 y otras nevadas

Estamos trabajando para intentar que el tomo II de este magno proyecto vea la luz en el verano de 2012. Todas las personas que quieran contribuir, pueden enviar sus fotografías escaneadas a la dirección de correo electrónico que aparece al margen.
Si no dispusiera de medios para su digitalización, nosotros nos encargaríamos de ello.

jueves, 10 de febrero de 2011

TERCERA EDICIÓN A LA VENTA

El pasado mes de agosto de 2010 vio la luz el libro del investigador local Francis J. González titulado «Fuentes de Andalucía, una mirada al pasado», que gozó de una magnífica acogida por parte de la ciudadanía, llegándose a agotar la primera edición en apenas diez días.

A lo largo de sus más de 300 páginas, González relata la historia de Fuentes de Andalucía en más de 550 fotografías antiguas, unas imágenes que son las protagonistas indudables de la publicación y que comparten el espacio con numerosos textos relativos a la historia local y particular de esta antigua villa de la campiña sevillana.

Ante la demanda, en septiembre una segunda edición vio la luz agotándose de nuevo, por lo que ante las peticiones de libros, el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía edita un tercer lanzamiento, cuyos ejemplares ya están a la venta en la Oficina Municipal de Turismo.

Una oportunidad para que todas aquellas personas que no pudieron adquirir su ejemplar, lo hagan y puedan disfrutar del pasado de Fuentes de Andalucía a través de los centenares de fotografías recopiladas por Francis J. González.