SOBRE EL NOMBRE DEL BLOG

A medio cuarto de legua de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, se alza una fuente que, desde hace siglos, fue el principal abastecimiento para la «manutenzión del común de estte vesindario», cuyo caudal se nutre de un ingenioso sistema subterráneo de captación y conducción de aguas. Rodeada de vestigios de los distintos pueblos que habitaron estos lares, la fuente aparece citada ya en 1599 en las Actas Capitulares, donde se acordaba «su reparo». Décadas después, en 1690, el Cabildo Municipal dispuso que fuera labrada en piedra. Durante el siglo XVIII, varios miembros de la saga de alarifes Ruiz Florindo, célebres por su huella en la arquitectura barroca de Andalucía occidental, intervinieron en la fuente y su sistema hidráulico. Al igual que en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras cargadas de memoria e historia, continúan manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; rasgos de un territorio que dieron el nombre a este singular lugar del mundo que es Fuentes, de Andalucía. Como el agua que fluye de esta fuente, es mi intención que de este blog mane un caudal inagotable de historia y patrimonio fontaniego.

viernes, 15 de mayo de 2026

CUANDO CARLOS V DURMIÓ EN FUENTES… HACE QUINIENTOS AÑOS

Un 15 de mayo de 1526, hace cinco siglos, la villa de Fuentes acogió al rey Carlos I de España y V de Alemania -nieto de los Reyes Católicos e hijo de Felipe el Hermoso y Juana La Loca- y su esposa la emperatriz Isabel de Portugal, durante el viaje que ambos realizaron desde Sevilla hasta Granada tras la celebración de su matrimonio en marzo de ese mismo año. Una conmemoración que constituye una oportunidad especialmente relevante para destacar el papel desempeñado por la localidad fontaniega dentro de las rutas históricas de comunicación del valle del Guadalquivir y su integración en los itinerarios y vías de comunicación peninsulares durante la Edad Moderna.

La presencia de soberanos u otras destacadas personalidades de relevancia en Fuentes no fue un hecho aislado ni casual. Respondía, por el contrario, a la posición estratégica que la villa ocupaba en el entramado de caminos históricos que articulaban el territorio entre Sevilla, Carmona, Écija y la campiña cordobesa, circunstancia que convirtió a Fuentes en lugar habitual de tránsito, parada y alojamiento de viajeros, autoridades y contingentes militares durante siglos. 

El Carril de la Lana como ruta histórica a su paso por Fuentes
Con anterioridad a la implantación del ferrocarril en el siglo XIX, los desplazamientos se realizaban mediante cabalgaduras y carruajes, lo que confería gran importancia a las poblaciones situadas a una jornada de camino entre núcleos principales. En este contexto, Fuentes de Andalucía ocupaba una posición privilegiada entre Carmona y Écija, aproximadamente equidistante de ambas localidades.

Especial relevancia tuvo el denominado Carril de la Lana, vía histórica documentada entre los siglos XV y XVIII que enlazaba Sevilla con Córdoba a través de Carmona, Fuentes, la Venta del Palmar y Écija. Este camino atravesaba el interior de la población por la actual calle General Armero (originariamente nominada como calle Mayor), eje principal del tránsito histórico por la villa que explica la importancia de Fuentes como espacio geográfico de acogida. De este modo, la documentación conservada en las actas capitulares pone de manifiesto la frecuencia con que el cabildo municipal hubo de afrontar gastos de obras de mejoras viarias o derivados del alojamiento de tropas en tránsito, confirmando el papel de Fuentes como enclave logístico dentro de las redes de comunicación del Antiguo Régimen.

Junto a este eje de comunicación, otra vía de gran importancia en las inmediaciones de la villa fue la antigua Vía Augusta, posteriormente arrecife medieval y, ya en el siglo XVIII, base del trazado del Camino Real de Andalucía, cuya consolidación desplazó progresivamente el protagonismo del Carril de la Lana como principal itinerario de tránsito regional. 

La visita imperial de 1526
Es en este contexto de frecuente flujo de comitivas donde debe situarse la estancia en Fuentes del rey Carlos I (1500–1558) y de la emperatriz Isabel de Portugal, quienes habían contraído matrimonio el 11 de marzo de 1526 en los Reales Alcázares de Sevilla.

Un enlace que tuvo una gran importancia política para la monarquía hispánica ya que supuso, en primer lugar, el refuerzo de la alianza entre las coronas de Castilla y Portugal, consolidando la estabilidad peninsular en un momento clave de la política europea. Además, fortaleció la posición internacional del emperador dentro del equilibrio dinástico de los Habsburgo, y en el plano interno, la elección de Sevilla como sede de la boda confirmó el protagonismo de la ciudad como centro político y económico del Imperio en el siglo XVI, en plena expansión atlántica.

Tras la celebración del enlace y la estancia en la capital hispalense, la corte emprendió viaje hacia Granada, donde los recién casados establecieron su residencia temporal. El inmenso séquito partió de Sevilla el 13 de mayo de 1526 y alcanzó la entonces villa de Fuentes el martes 15 de mayo.

El paso de la comitiva imperial se realizó necesariamente por la calle Mayor, eje histórico del tránsito interurbano que articulaba la comunicación del Carril de la Lana a través del interior de la población, como quedó expuesto con anterioridad. Esta vía constituía el principal espacio representativo de la villa desde sus orígenes y concentraba algunos de los edificios institucionales más relevantes, entre ellos las casas del Cabildo y el Pósito, además de situarse en su recorrido dos de las antiguas puertas principales del recinto barreado: la puerta de Carmona y la puerta o arco de Écija.

Según recoge Manuel Foronda y Aguilera en su obra Estancias y viajes del emperador Carlos V (1914), los emperadores y su séquito comieron, cenaron y pernoctaron en Fuentes el mismo día de su llegada, partiendo de la misma al amanecer del día siguiente, que emprendieron el camino en dirección a Écija pasando por la Venta del Palmar.

Aunque la documentación conservada no identifica de forma expresa el edificio concreto en el que se alojaron, resulta razonable considerar que la estancia tuvo lugar en la Casa Palacio de los señores jurisdiccionales de la villa, residencia que reunía posiblemente las condiciones más adecuadas -dentro de sus limitaciones- para acoger a la comitiva real.

La presencia de los titulares del señorío, ya consolidados en el territorio, al frente del recibimiento institucional debió de constituir un elemento esencial de la ceremonia de acogida, acompañados previsiblemente por los miembros del cabildo municipal y las autoridades eclesiásticas, teniendo presente que a la fecha Fuentes aún era una naciente villa señorial de pequeña entidad.

Aunque no se conservan actas capitulares específicas relativas a la recepción de los emperadores en la villa, puesto que el registro de éstas parte en 1578, la experiencia documentada en otros alojamientos de tropas y comitivas permite suponer la activación de los recursos municipales necesarios para atender las exigencias logísticas derivadas de la presencia de la corte, aun cuando esta permaneciera en la localidad solo durante una jornada, y de tránsito.

Como ya se ha citado, la parada en Fuentes formó parte del itinerario seguido por la corte en su desplazamiento hacia Granada, que incluyó etapas en Carmona, Écija, Guadalcázar, Córdoba, Castro del Río, Alcaudete, Alcalá la Real y Santa Fe antes de la llegada definitiva el 4 de junio de 1526.

Durante su estancia posterior en Granada, los emperadores permanecieron varios meses en la ciudad, donde la tradición historiográfica sitúa la concepción del futuro Felipe II, nacido en Valladolid el 21 de mayo de 1527.

La estancia de Carlos V e Isabel de Portugal en Fuentes de Andalucía el 15 de mayo de 1526 fue necesariamente breve, pero constituye un episodio más de la historia local, y cinco siglos después, esta efeméride permite situar nuevamente a la villa dentro del contexto histórico de las grandes rutas de comunicación y recordar el protagonismo que su posición estratégica -articulada en torno al Carril de la Lana y a los caminos históricos del valle del Guadalquivir- que otorgó a Fuentes el papel geográfico de lugar de tránsito y acogida en la Andalucía de los siglos XVI al XVIII.

Como ha señalado el Centro de Estudios Andaluces con motivo del ciclo de conferencias programado con ocasión de esta conmemoración, la estancia de Carlos V en Andalucía coincide con una de las etapas de mayor esplendor de su reinado, cuando el vasto imperio carolino -extendido por Europa, América y enclaves del norte de África- tuvo en territorio andaluz uno de sus principales centros de decisión política. En este contexto histórico de extraordinaria relevancia para la monarquía hispánica, la estancia regia del monarca más poderoso de su tiempo en Fuentes adquiere un significado especialmente destacado y meritorio de ser, cuando menos, de ser conocido y divulgado.

 

Francis J. González Fernández
Cronista oficial de la villa de Fuentes de Andalucía
 

Ref. bibliográfica: GÓNZALEZ FERNÁNDEZ, Francis J. Cuando Carlos V durmió en Fuentes... hace quinientos años. En Fuentes Cultural. Revista de información cultural, turística y de ocio de Fuentes de Andalucía. Fuentes de Andalucía (Sevilla): Excmo. Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, 2026, núm. 9, págs. 40-42.

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