SOBRE EL NOMBRE DEL BLOG

A medio cuarto de legua de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, se alza una fuente que, desde hace siglos, fue el principal abastecimiento para la «manutenzión del común de estte vesindario», cuyo caudal se nutre de un ingenioso sistema subterráneo de captación y conducción de aguas. Rodeada de vestigios de los distintos pueblos que habitaron estos lares, la fuente aparece citada ya en 1599 en las Actas Capitulares, donde se acordaba «su reparo». Décadas después, en 1690, el Cabildo Municipal dispuso que fuera labrada en piedra. Durante el siglo XVIII, varios miembros de la saga de alarifes Ruiz Florindo, célebres por su huella en la arquitectura barroca de Andalucía occidental, intervinieron en la fuente y su sistema hidráulico. Al igual que en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras cargadas de memoria e historia, continúan manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; rasgos de un territorio que dieron el nombre a este singular lugar del mundo que es Fuentes, de Andalucía. Como el agua que fluye de esta fuente, es mi intención que de este blog mane un caudal inagotable de historia y patrimonio fontaniego.
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martes, 10 de febrero de 2026

EL ENTORNAO DE FUENTES DE ANDALUCÍA: EL COLOR, EL SABOR Y EL AROMA DEL SINGULAR CARNAVAL FONTANIEGO

La gastronomía tradicional forma parte de la cultura de los pueblos y determinados sabores nos recuerdan nuestros orígenes, nos une como comunidad y nos trae hermosos recuerdos, evocando valores y estilos de vida, convirtiéndose en un elemento de identidad y autenticidad.

La vinculación de la fiesta y el dulce queda visiblemente exteriorizada al atardecer del Domingo de Piñata, cuando se celebra el pasacalles del entornao, con una reproducción del dulce en madera y cartón de grandes dimensiones, en el que agrupaciones, máscaras, disfraces y el pueblo en general discurren por la calle principal de Fuentes de Andalucía –la Carrera– hasta el recinto ferial acompañando al entornao, donde este es quemado simbolizando el final de la fiesta.

Y si hay dos cosas que tienen en común la práctica totalidad de las fiestas populares, son la música y la comida. Los festejos –más acentuado aún en las zonas rurales–  son la mejor ocasión para recordar sonidos y sabores de siempre. La gastronomía tradicional acerca a varias generaciones y se convierte en el centro de la mayoría de las fiestas populares del mundo, asociando generalmente una determinada fiesta con un sabor concreto. De este modo, el Carnaval de Fuentes de Andalucía está íntimamente ligado a un aroma, el de un dulce típico local y a su vez el producto manufacturado fontaniego por excelencia, y este es el entornao.

Un manjar anaranjado en forma de empanadilla rellena que tiene su germen en el último tercio del siglo XIX, cuya receta procede de la bisabuela gallega y el bisabuelo francés del confitero local –ya jubilado– Rafael Fernández.

Su origen se encuentra en una especie de empanada salada que allá por 1880 derivó en la actual receta familiar. Pero, como no podía ser de otro modo, la fórmula ha ido de mano en mano por la localidad y, cuando llegan cada año las vísperas del Jueves Lardero, son muchos los vecinos que se reúnen para prepararlos en casa, con el objetivo de degustarlos en la copiosa comida que se celebra en el campo o a lo largo de los días de carnaval.

Harina de trigo, azúcar, aceite de oliva, pimentón dulce molido –que es el secreto para tan peculiar color anaranjando–, clavo, matalahúva, sal, cáscara de naranja, agua templada y levadura de pan son los ingredientes básicos para la masa, que una vez mezclada y completamente homogénea se «embolicha», es decir, se van haciendo bolas con un peso determinado, que una vez extendidas con un rodillo y conseguida la forma circular, se le añade el relleno, una mezcla de azúcar, ajonjolí y canela. El siguiente paso es doblar por la mitad la masa circular, formando una especie de semicírculo o empanadilla, que tras unir ambos lados con la yema de un dedo, hace que el relleno se mantenga en el interior del entornao. Tras su fermentación y horneado, el producto está listo para su degustación.

A pesar de que su consumo aumenta considerablemente en los días de carnaval, este dulce de olor, sabor y color tan propios, se puede encontrar en la actualidad en cualquier momento del año en las pastelerías y confiterías de la localidad.





lunes, 8 de febrero de 2021

PRUEBAS DOCUMENTALES DE LA CELEBRACIÓN DEL CARNAVAL DE FUENTES DE ANDALUCÍA EN EL SIGLO XIX

Francis J. González Fernández
Cronista oficial de la villa de Fuentes de Andalucía 

El origen del Carnaval de Fuentes de Andalucía es prácticamente desconocido ante la ausencia de datos históricos en fuentes escritas, ya que se trataba de una celebración en la que el ente municipal ni organizaba ni se involucraba directamente, siendo una fiesta íntimamente relacionada con las clases más populares del pueblo, que antes de la cuaresma disfrutaban de una ocasión especial para divertirse dando rienda suelta a la imaginación y criticando al poder con sus particulares coplas, algo que acabaría incomodando a las clases dominantes y a la propia Iglesia católica.

Las investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas y que han visto la luz en diversos trabajos, atestiguan mediante la recogida de testimonios orales que ya en la década de 1920 el carnaval se celebraba en las calles fontaniegas, habiéndolo hecho casi ininterrumpidamente hasta la actualidad, incluso durante la segunda mitad de la dictadura franquista.

El estallido de la Guerra Civil y sus consecuencias políticas y sociales, provocaron que entre 1937 y 1954 –ambos inclusive– el carnaval estuviera completamente prohibido, aun cuando hay testimonios que aseguran que hubo ocasiones en las que se llevaron a cabo pequeñas celebraciones en casas privadas al llegar el mes de febrero, en las que se cantaban coplas carnavalescas.


Sería el año 1955 el que marcaría un hito en este periodo de prohibiciones, rubricando el inicio del resurgir del carnaval fontaniego. A principios de año, cuatro conocidos maestros de murgas se reunieron y, desafiando al régimen, deciden sacar adelante una agrupación, comenzando a ensayar coplas de forma clandestina sin tener la seguridad de que pudieran llegar a salir a las calles en febrero. Rebosantes de ganas de carnaval, no dudaron en acudir al alcalde, que previa revisión del repertorio y fijando una serie de normas, les permitió cantar por las calles, casinos y tabernas en los días previos a la cuaresma.

Al año siguiente comenzaron a salir algunas máscaras a la calle haciendo tímidas incursiones hacia la Carrera, y sería el año 1957 el de la consolidación de una nueva etapa del Carnaval de Fuentes de Andalucía, al autorizarse por el poder local murgas y máscaras, siempre con estrechas normas y no pocos altercados con la guardia municipal. 

El hecho de la celebración de la fiesta en un contexto político y social como el que vivía España en esos momentos, provocó que el Carnaval de Fuentes de Andalucía se convirtiera en foco de atención de toda la provincia de Sevilla, al tratarse de un caso excepcional que sobrepasaba incluso los límites regionales.

Hay que tener en cuenta, que incluso ni en Cádiz, la fiesta fue autoridad en el mes de febrero, trasladándose al verano y posteriormente a mayo bajo la denominación de Fiestas Típicas Gaditanas. 

Al margen de la particularidad de suma importancia de su trayectoria histórica, el Carnaval de Fuentes de Andalucía posee una serie de aspectos singulares que lo hacen único, y que en la suma de estos y otros menores dan lugar a una fiesta ya no solo cargada de elementos lúdico-festivos, sino digna de estudio por sus valores antropológicos e íntimamente ligada a gran parte de la sociedad fontaniega durante al menos el último siglo y medio.

Estas características particulares, son:

1. El inicio de la fiesta: Jueves Lardero

2. El sabor del Carnaval: El Entornao

3. El lugar de la celebración: La Carrera

4. La protagonista autóctona: La máscara

5. El sonido de la fiesta: La murga

Un carnaval que, aunque ya era considerado histórico y centenario, ahora queda probado documentalmente, tras el reciente hallazgo en el archivo municipal, en el marco de unas investigaciones llevadas por el cronista de la villa, Francis J. González.

En sesión capitular celebrada el 4 febrero de 1893 «el Ayuntamiento por unanimidad acordó autorizar al Sr. Alcalde [el conservador Francisco Javier de la Escalera y Fernández de Peñaranda] para que publique un bando encaminado a que por las máscaras y demás vecinos de la localidad no se comentan abusos en los próximos días de carnaval, y castigue a los contraventores con las multas que la ley municipal autoriza».


El de Fuentes es posiblemente uno de los carnavales que conservan mejor su esencia histórica, lo que le hizo ser distinguido como Fiesta de Interés Turístico. Una fiesta que en 2021, como ocurriera desde 1937 a 1954, el pueblo vivirá de puertas adentro y –en esta ocasión–, a través de las redes sociales. Del mismo, lejos de grandes concentraciones, el Centro de Interpretación del Barroco acogerá una magna y pionera exposición de la fiesta.
 

 

sábado, 26 de enero de 2013

AQUELLAS MURGAS DE ANTAÑO...

El Carnaval de Fuentes de Andalucía se viene celebrando posiblemente desde el siglo XIX, en el que se generaliza la fiesta por todo el territorio español, pero es la Dictadura del General Franco, a pesar de las prohibiciones y censuras, cuando toma un sello inimitable convirtiéndolo en uno de los carnavales más singulares y arraigados del territorio andaluz, llegando al siglo XXI manteniendo parte de su idiosincrasia, lo que le ha llevado a ser reconocido institucionalmente como “Fiesta de Interés Turístico de Andalucía” desde 2008. 
Junto a las máscaras -forma de disfrazarse de manera que nadie pueda reconocer a la persona, desfigurando el cuerpo,  tapando la cara y cambiando la voz usando falsete para conseguir el anonimato-, otra característica propia del Carnaval fontaniego son las murgas. Agrupaciones de seis a diez personas que interpretan canciones con tonos musicales característicos, generalmente tonadas de coplas conocidas con las letras modificadas, acompañados de redoblante, bombo y platillo y pitos de caña.
Fiel a su particularidad, las murgas cada año describen en sus coplas los acontecimientos y sucesos más trascendentales ocurridos en el pueblo durante el año anterior. 
El Carnaval de Fuentes ha dejado en su historia célebres poetas y murguistas, recordadas coplas y una imagen asociada a él mismo recordando los mejores tiempos, que no es otra que una Carrera rebosante de público que pasea, murgas que hacen pasacalles y cantan y máscaras que hacen de las suyas divirtiéndose ellos mismos y al público con quien comparten el espacio.     
Hoy traemos a nuestro blog dos pequeños vídeos de la popular «Murga de la Peña Flamenca», tomados en la década de 1980. 





lunes, 13 de febrero de 2012

¡A LARDEAR!

En Fuentes de Andalucía, el Jueves Lardero y el Carnaval son dos momentos festivos que van indiscutiblemente unidos, sin llegar a entenderse el uno sin el otro.

Con la celebración del Jueves Lardero, en la semana anterior al Miércoles de Ceniza, se da el pistoletazo de salida a los días de fiesta y jolgorio en los que se desarrolla el estudiado Carnaval fontaniego, reconocido más allá de nuestras tierras por sus características que lo dotan de una esencia única.

Llegan ambas festividades previas al inicio de la Cuaresma, tiempo litúrgico al que el cristianismo imprimió el valor de período de limpieza, purga o purgatorio. Cuarenta días de ayunos y abstinencias para conseguir la purificación de los fieles, que toca a su fin el Domingo de Ramos, enlazando con la Semana Santa.

Así, la celebración del Carnaval (carnem levare = quitar la carne) se convirtió en una fiesta de despedida de la carne. Se procuraba gozar todo lo posible de la carne porque después, y durante cuarenta días, la Iglesia prohibiría catarla.

Hablan de ello los términos Carnestolendas (carne que ha de ser suprimida) y Jueves Lardero (lardus = tocino, gordo, carne gorda, grasa,). De este modo, en el habla de la tierra quedaron los términos lardero, lardear, y en los más mayores los vulgarismo «ladrero» y «ladrear».

El Jueves Lardero era una fiesta que surgió con un claro carácter pagano y popular, y no pretendía celebrar ningún acontecimiento jubiloso; por el contrario, su finalidad era aprovechar la última posibilidad de disfrute que se le presentaba al pueblo antes de un período largo de abstinencia. Como el hombre que va a atravesar un desierto se harta por última vez de agua, así el cristiano que debía enfrentarse al tiempo de Cuaresma, pretende despedirse de las cosas buenas de la vida.

Entre la media mañana y el mediodía, la gente se trasladaba en masas a la Fuente de la Reina andando, en carros, mulos, burros… cargados de talegas y canastos con hogazas y pan de rosca, entornaos, palmitos, huevos duros, chorizo, tocino de hoja y otras viandas, creando un ambiente de fiesta que permanece en la memoria de muchos de nuestros antecesores.

Era típico en este día, al igual que en la «Fiesta de la Ermita», que algún que otro fotógrafo forastero visitara el paraje y retratara a grupos de amigos y familia, y prueba de ello es el abundante material gráfico que de esta festividad hemos obtenido. En los años setenta, los terrenos de la verada de la Fuente de la Reina donde se celebraba el Jueves Lardero se convirtieron en un vertedero, y durante algunos años se celebró en los pinos, paraje de singular belleza en la zona del Arenal desaparecido a finales del siglo XX a causa de las diversas canteras de extracción de arena de propiedad privada sobre el que se asentaba el pinar.

Tras varios años de decadencia coincidiendo con el periodo del final del franquismo y la Transición, la fiesta pasó por un corto espacio de tiempo al paraje del Alamillo, aunque de forma muy transitoria. En las últimas décadas la fiesta ha retomado protagonismo, regresando a la vereda de la Fuente de la Reina, pero en una zona más alta, ocupando también las instalaciones del Parque Rural Municipal «Molino de Viento».

La popular fiesta del Jueves Lardero daba paso inmediato a la celebración del Carnaval, del que los diferentes estudios realizados sobre el mismo en Fuentes de Andalucía certifican su existencia probada desde principios del siglo XX, de una manera ya asentada y tradicional, aunque procede de tiempos anteriores. No se dispone de información escrita ya que por esta época el ente municipal ni organizaba ni participaba. Era una fiesta básicamente del pueblo y para el pueblo y su historia no la podemos recuperar más allá de donde llegan los testimonios de los más mayores del lugar.

A pesar de las prohibiciones y censuras, el Carnaval fontaniego ha llegado al siglo XXI manteniendo parte de su idiosincrasia, con las peculiaridades de las murgas, las máscaras, la calle Carrera y los entornaos, lo que le ha llevado a ser reconocido institucionalmente como «Fiesta de Interés Turístico de Andalucía» desde 2008.

lunes, 31 de enero de 2011

CARNAVAL DE FUENTES DE ANDALUCÍA 2011

La Agenda Atalaya es una publicación de ocio, turismo y cultura de difusión gratuita cuya intención es presentar cada mes el mejor panorama de un territorio de la provincia de Sevilla. Veintitrés localidades de dos comarcas naturales: la Campiña y la Sierra Sur, así como también buena parte de la programación de la ciudad de Sevilla.

En el número de febrero de 2011, dicha publicación dedica varias páginas y la foto de portada al peculiar Carnaval fontaniego, declarado «Fiesta de Interés Turístico de Andalucía».

Una de sus páginas relata la historia de esta fiesta, cuyo texto y fotografías han sido extraídos de mi libro «Fuentes de Andalucía, una mirada al pasado» contando, previa solicitud, con nuestra autorización.

La publicación se puede obtener en numerosos puntos de Sevilla capital y provincia, tales como centros culturales y oficinas de turismo.

También puede ser consultada por internet en la dirección web: http://www.agenda-atalaya.com/