SOBRE EL NOMBRE DEL BLOG

A medio cuarto de legua de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, se alza una fuente que, desde hace siglos, fue el principal abastecimiento para la «manutenzión del común de estte vesindario», cuyo caudal se nutre de un ingenioso sistema subterráneo de captación y conducción de aguas. Rodeada de vestigios de los distintos pueblos que habitaron estos lares, la fuente aparece citada ya en 1599 en las Actas Capitulares, donde se acordaba «su reparo». Décadas después, en 1690, el Cabildo Municipal dispuso que fuera labrada en piedra. Durante el siglo XVIII, varios miembros de la saga de alarifes Ruiz Florindo, célebres por su huella en la arquitectura barroca de Andalucía occidental, intervinieron en la fuente y su sistema hidráulico. Al igual que en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras cargadas de memoria e historia, continúan manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; rasgos de un territorio que dieron el nombre a este singular lugar del mundo que es Fuentes, de Andalucía. Como el agua que fluye de esta fuente, es mi intención que de este blog mane un caudal inagotable de historia y patrimonio fontaniego.

jueves, 29 de marzo de 2012

ENTREGA DEL LLAMADOR DE LA SEMANA SANTA DE FUENTES DE ANDALUCÍA 2012

El pasado sábado 24 de marzo, en el transcurso de la Función Principal comunitaria de las Hermandades y Cofradías de Penitencia, se procedió a la entrega del “Llamador de la Semana Santa de Fuentes de Andalucía 2012”, distinción que anualmente se entrega a un cofrade fontaniego por su trabajo constante en pro de la Semana Santa y las hermandades y cofradías fontaniegas y que en 2012 alcanza su duodécima edición.
Un reconocimiento que ha recaigo este año en mi persona, por lo que estoy sumamente agradecido.
Mi mano será la que toque el martillo del paso del Señor de la Paz el próximo Domingo de Ramos a las 5 de la tarde, inaugurando una nueva Semana Santa fontaniega.
En el acto, fuimos sorprendidos con la entrega a mi hijo Martín de su primer recibo como hermano de la Asociación de la Borriquita.
A continuación se muestra el texto de la intervención de mi gran amigo Antonio Díaz Parrado, al que en nombre de la Asociación Parroquial de la Borriquita, dio lectura argumentando la distinción, así como las palabras que como galardonado dirigí a los presentes y una pequeña galería gráfica del acto:


“Si Fuentes hubiese sido Jerusalén, si el Señor de la Paz hubiese escogido de entre nosotros, fontaniegos, a sus doce apóstoles, seguro que él habría sido uno de los doce elegidos. No Pedro, porque jamás lo habría negado. Nunca, Judas, porque jamás lo habría traicionado. Seguro, hubiese formado parte de aquella avanzadilla que marchó a buscar a una borrica, para cumplir lo que dijo el profeta: “Decid a la hija de Sión: He aquí tu Rey. Viene a ti, manso y sentado sobre un borriquillo, hijo de bestia de carga”.
Así fue. Cuando el Señor de la Paz hizo su entrada triunfal en Fuentes aquel mes de Enero del año 2000, él estaba a su lado para que nada le faltara. Para que todo saliese a la perfección. Yo le veo más de la estirpe de Juan: siempre al lado de Jesús, valiente y luchador, discreto y entregado, siempre imagen secundaria y en la sombra, pero imprescindible. Siempre con María, la Virgen, a la que venera y rinde pleitesía por esa Esperanza que ha tomado de Ella. Por esos Dolores que, como Ella, ha padecido en silencio y con una sonrisa y una palabra de entereza para con los demás. Siempre dispuesto a los designios de su Merced. Hasta en el Mayor Dolor que un padre puede sufrir se aferró a Ella. Y, al igual que Ella, se bebió sus lágrimas en el recogimiento de su Soledad. No cabe duda: es de la estirpe de Juan. Trabajador, voluntarioso, solidario, entregado, ajeno de sí mismo y esclavo de su corazón grande.
Hijo de Juan y Dolores, Francisco Javier González Fernández, nace un veintiocho de febrero del año de Nuestro Señor Jesucristo de 1981, en el seno de una familia cristiana y creyente que desde su nacimiento le inculcan la fe, el amor y el fervor por un Cristo sedente y humilde, al que guardan los muros de una casapuerta bendita en el barrio del Postigo fontaniego, junto a Su Madre, la Virgen de los Dolores. Me atrevo a decir que algunos de sus primeros pasos debió darlos por esos corredores que tan afanosas recorren cada día las Hermanas de la Cruz, por las que él siente verdadera admiración y orgullo de hijo. Sí, Hijo con mayúsculas. Sólo hay que ver su mirada cuando se postra ante las plantas de Madre. Su Madre Angelita.
Mi primer contacto con él fue allá por los finales de los ochenta. Encontrándome dentro del cuerpo de monaguillos que don Manuel de Azcárate formó, se incorpora un buen día un moreno canijillo, travieso como él solo, al que sus amigos de promoción llamaban Francis. Después vinieron ensayos de coros de Navidad y Romería, grupos de sevillanas, comparsas y carnavales. Pero sobre todo, Semana Santa. Devoción, Pasión y tradición. Fue él quien me llamó para formar parte de una preciosa aventura: dar cuerpo a una Junta Promotora para fundar en Fuentes de Andalucía una Hermandad y una devoción hacia una nueva imagen de Cristo a lomos de una borriquita. Al tiempo me fui retirando, pero él siguió luchando junto a otros pocos valientes (y lo de pocos va en sentido literal), para que su Cristo estrenara faldones, y paso, y nazarenos, y niños vestidos de hebreos,… Y apostó por pregoneros fontaniegos, por los jóvenes,… pero sobre todo, apostó por abrazar junto al nombre de Fuentes el apellido de las cosas bien hechas.
Junto a ese moreno canijillo, toda la pandilla nos fuimos haciendo hombres. Cada uno con sus cosas, sus gustos, sus preferencias,… pero siempre queriendo sembrar la semilla de una misma familia, todos juntos, aunque la sangre se empeñara en contradecirnos. En esa pandilla, conoció a la que es la mujer de su vida: Mari Tere. Su fiel consejera, siempre a su lado, sonriente y dispuesta como él, respetuosa en sus proyectos y sufridora, como no puede ser de otra forma en estos casos, de grandes momentos de soledad y espera. En definitiva, su principal apoyo. Qué grande es ver que hoy Mari Tere trae en sus brazos el fruto bendecido del amor más grande que existe: el de unos padres valientes como pocos habrá.
Compaginando sus estudios, su trabajo y su dedicación a la Hermandad de la Borriquita, se nos fue erigiendo por sus inquietudes y su amor por nuestra historia y tradiciones como un prometedor investigador y cronista de los de antigua usanza, pero a la vanguardia de las tecnologías. Hoy, posee ya varias obras que han visto felizmente la luz y de las cuales ha tenido que firmar nuevas ediciones.
Me van a permitir que pase por alto, hoy, ese tipo de presentaciones de: cursó sus estudios en tal instituto, está diplomado en tal titulación, etcétera. Hoy, el Llamador de la Semana Santa de 2012 besará las manos de un amigo, de un hermano mío. Y agradezco hasta lo indecible a la Junta de Gobierno de la Asociación Parroquial del Santísimo Cristo de la Paz en su Gloriosa y Triunfal Entrada en Jerusalén y Nuestra Señora de la Esperanza que hayan designado el honor de esta exaltación en mi persona:
Pregonero de nuestra Semana Mayor en 2008, Felicitador de Nuestra Señora de la Aurora de 2011, colaborador incansable de cualquier Hermandad, Asociación o corporación, pieza fundamental en la Junta de Gobierno de la Hermandad de María Auxiliadora, ferviente baluarte de la Comisión para la restauración de nuestro templo parroquial,… por los méritos de sobra conocidos por todos los presentes, hoy recibe el Llamador de la Semana Santa de Fuentes de Andalucía, en su décimo segunda edición nuestro querido y admirado: D. Francisco Javier González Fernández.
Enhorabuena, Francis.”

Solo puedo deciros palabras de gratitud.
Gracias a Dios, porque es Él el que lo ha hecho todo. Nosotros somos meros instrumentos, las manos al servicio de su Reino, aunque no siempre hacemos las cosas como Él quiere.
Gracias a mis hermanos de la Asociación Parroquial del Señor de la Paz (La Borriquita) por honrarme, a pesar de mi juventud, con esta distinción cofrade en esta bendita Cuaresma de 2012.
Gracias a mi mujer, que soporta mi incesante pasión cofrade. A mi familia, a mis amigos y a toda la gente de las hermandades y la Parroquia que tanto me han enseñado y de la que tanto tengo todavía que aprender.
Gracias, amigo Antonio, por tu elogiosas palabras para con mi persona. Los que me conocéis, sabéis que los únicos argumentos que me avalan son estar siempre dispuesto para mi Parroquia o cualquier hermandad, y trabajar por y para engrandecer la Semana Santa de esta tierra fontaniega.
Un llamador que viene debajo del brazo de un cofrade que hoy cumple su primera semanita de vida. Martín no le ha traído a su padre un pan debajo del brazo, sino el martillo de un paso y el privilegio de hacer sonar el llamador del paso del Señor de la Paz el próximo Domingo de Ramos a las 5 de la tarde.
“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.
Gracias, Dios mío.
Gracias, hermanos,
Gracias a todos por vuestras innumerables muestras de alegría y cariño.
“El amor, con amor se paga”.
















lunes, 5 de marzo de 2012

NUEVOS DATOS SOBRE LA DEVOCIÓN AL CRISTO DE LA PIEDAD Y MISERICORDIA DE FUENTES DE ANDALUCÍA (Señor del Calvario)


La historia de la Semana Santa fontaniega, y por ende de sus hermandades y devociones, es altamente desconocida, debido esencialmente a la escasez de documentos históricos e importantes lagunas que presentan los archivos de las cofradías, donde, como ya hemos denunciado en otras ocasiones, ha influido la ausencia de unas dependencias propias de las entidades a lo largo de los siglos y el escaso valor dado a los libros de actas, cuentas, inventarios… por parte de los regentes de las mismas.
El presente trabajo tiene como objetivo un nuevo acercamiento particular a la historia de la veneración al Señor del Calvario, una de las devociones populares más extendidas en la población fontaniega, inspirando arraigadamente el fervor del pueblo y la piedad popular.
El hallazgo de nuevos documentos históricos en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla –hasta ahora desconocidos– y la localización de un azulejo del siglo XIX –temporalmente depositado en el Archivo Parroquial– que existía en la Ermita y fue extraído de su ubicación durante el periodo en el que la misma permaneció cerrada y abandonada durante la década de 1990, nos aporta nuevos datos para ir completando la historia de esta particular devoción que el pueblo de Fuentes profesa al Cristo del Calvario. Referencias que se han ido cruzando con las ya conocidas y los propios testimonios de vecinos y devotos, para intentar obtener la máxima veracidad de la reseña histórica aquí relatada.
No por ello, aún son muchas las interrogantes que siguen sin respuestas y que nos estimulan a seguir investigando para sacar a la luz nuevos datos y poder relatar la crónica histórica particular de esta devoción y cuanto le rodea, repercutiendo ello en el contenido de los Anales de las Cofradías y la religiosidad popular fontaniega, en cuya materia venimos trabajando desde hace años y que –Dios mediante– esperamos algún día completar para su publicación, conocimiento y disfrute de todos y como incremento del patrimonio inmaterial de las Hermandades y Cofradías de Fuentes de Andalucía. Una temática de investigación local que dio como primer fruto nuestra obra Fuentes Penitente, de cuya edición se cumplen en esta Cuaresma de 2012 diez años, y los sucesivos estudios específicos que hemos ido publicando, principalmente en este Boletín de las Cofradías o en otros medios como la monografía Aurora Nostra.

EL ORIGEN DEL CALVARIO
«El día 30 de marzo de 1870 se edificó este Calvario por la piedad y por cuenta del piadoso vecindario». Este texto, plasmado a la entrada del actual recinto de la Ermita del Cristo, nos aportaba el único dato de carácter histórico que se poseía de cómo surgió este lugar tan popular entre la ciudadanía fontaniega y la devoción a este pequeño Cristo crucificado bajo el título de Señor del Calvario.
Una referencia a nuestro parecer incorrecta tras consultar el texto del azulejo original, en el que consta: «El día treinta de marzo de mil ochocientos setenta se renovó este Calvario por la piedad y por cuenta del piadoso vecindario». Por tanto, según se descifra en el el epígrafe, se puede interpretar que la Ermita no fue levantada en 1870, sino que ya existía con anterioridad.
La cita histórica documental más remota data de 1885, fecha de la que se conserva un inventario de la Capilla, situada «en las afueras del pueblo en un lugar denominado Calvario» [1], zona de la villa que ya en el siglo XVIII aparece en cierta documentación del Archivo Municipal nominado como Palmar del Calvario [2].
Lo que sí se puede afirmar es que el Cristo, originariamente, atendía al título de Santísimo Cristo de la Piedad y Misericordia, recibiendo culto en la Capilla del Calvario, todo ello documentado en varias fuentes. Y fue a lo largo del siglo XX cuando el Señor tomó su advocación actual del lugar donde recibía culto, a causa de la tradición oral del pueblo.

MECENAS DEL CULTO
Todo cuanto albergaba la pequeña Capilla del Calvario en su interior, tales como alhajas de plata u otro metal, objetos de culto, bancas y ropa de altar era propiedad de la devota María Dolores Moreno, y así queda recogido en el inventario realizado en 1885.
Hasta 1901, esta piadosa mujer era la que se había encargado del culto, reparación y ornato del templo con las limosnas que recolectaba de «otros fieles devotos, aumentando más y más, con este celo por la gloria de Dios, la devoción hacia el Stmo. Cristo de la Piedad y Misericordia; pero habiendo dispuesto el Señor pasara a mejor vida para alcanzar los goces prometidos a los que de verdad le aman, y no encontrándose otra persona en quién concurrieran todas y cada una de las cualidades que adornaban a la fervorosa difunta» [3], un grupo de devotos se reunió con objeto de constituirse en Hermandad para desarrollar los fines expresados de culto, ornato, conservación y reparación del pequeño templo del Calvario.

LA FUNDACIÓN DE LA HERMANDAD
Fue el 8 de junio de 1901 cuando el conjunto de devotos del Cristo del Calvario, antes citados, reunidos con «el favorable parecer de nuestro celoso párroco y bajo su digna presidencia» [4] –D. Juan Baustista Jiménez Barros–, determinaron «dejar instituida la Hermandad, nombrando una Junta directiva o de Gobierno y acordando las bases o artículos para su mejor régimen» [5].
Un Reglamento que fue firmado por los 24 devotos –entre ellos cuatros sacerdotes excluido el párroco– promotores el 10 de Julio de 1901 y enviado al Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Sevilla, D. Marcelo Spínola y Maestre, suplicando se dignara a «aprobar y bendecir esta nueva Cofradía si lo estimase conveniente, como también las bases acordadas en el adjunto Reglamento después que hubieran sido visadas y modificadas por quién a bien tenga, no sin dejar de conceder Indulgencias a sus Cofrades cuando practicaran todos y cada uno de los actos que se mandan en el ya referido Reglamento» [6].
Los impulsores de la nueva Hermandad, cuyas firmas rubricaron las primeras Reglas de ésta, fueron: Rafael González, Pbro., José María Armías, Manuel González Caballero, Pbro., Fernando Morales, Pbro., Jesús Armías, Pastor Gallego, José López Romero, Pbro., Francisco Urbán, Vicente García, José Camúñez, Julio Vázquez, Antonio Jiménez, Paulino Morente, Narciso Fernández, Pablo Ávalos, Joaquín Bordoy, Justo García de Vinuesa y Pinilla, Sebastián Pérez, Francisco de Paula Reina, Francisco Caro Fernández, Sebastián Pérez Lora, Manuel Oliva López, Gabriel Flores y Francisco Caro Crespo.
Presentado el Reglamento a la autoridad eclesiástica, su aprobación se demoró en el tiempo, ya que se propuso por parte del Arzobispado la modificación de determinados artículos, cuya enmienda fue realizada y enviada de nuevo a Palacio.
Ante la dilación, el párroco D. Juan Bautista Jiménez escribió de nuevo al Arzobispo en julio de 1903, informándole que había en Fuentes «mucha devoción a la imagen de Jesús de la Piedad y Misericordia, principalmente en la parte del vecindario más inmediata a la Capilla donde se venera, y que hallo muy en razón la aprobación del Reglamento de dicha Hermandad, pues ha de contribuir mucho a sostener la piedad de aquellos feligreses que están más apartados de la Iglesia Parroquial». Hemos de tener en cuanta que en esta fecha la capilla se encontraba totalmente aislada en el campo, ya que los límites del casco urbano del pueblo por esta zona iban desde la estación del ferrocarril por la trasera de las viviendas de las calles Marchena y Sol, la propia calle Calvario (Los Corrales) y el Molino de Herce.
Finalmente, el 20 de mayo de 1904 las Reglas de la nueva Hermandad fueron aprobadas por un periodo de 4 años, a los que la entidad tendría que instar para su aprobación definitiva.

LAS PRIMERAS REGLAS DE LA HERMANDAD
El Reglamento aprobado, por el que se rigió la Hermandad en sus primeros años de existencia se compone de 5 capítulos, que aglutinan 31 artículos.
Los fines primordiales de la Hermandad eran difundir la piedad y fomentar la devoción a la sagrada imagen del Santísimo Cristo de la Piedad y Misericordia, atender el culto a la imagen sufragando los gastos que por ello se originasen, ejercer la caridad no solo con los hermanos cofrades sino también con todas las demás personas como hermanos en Cristo y cuidar del ornato, conservación y reparación de su templo del Calvario.
Para cumplir los fines, las Reglas contemplaban no solo las cuotas de los hermanos, sino también otros medios como póstula pública o rifas de objetos o animales, para lo que precisaban la autorización pertinente.
El culto principal era un Quinario anual en Cuaresma, a celebrar en la propia Capilla, con confesión y comunión para cumplir con el precepto pascual, expulsando de la nómina de hermanos a aquel que no lo cumpliera.
Recoge curiosamente las Reglas que durante los meses de junio, julio y agosto se celebraría «misa rezada en la Capilla del Calvario todos los domingos y días festivos con el fin de que los moreros que guarden en las eras inmediatas las mieses en ellas asinadas» pudieran cumplir con el precepto. Esta misa se celebraría al apuntar el sol.
Cualquier cristiano sin distinción de edad ni sexo podía pertenecer a la Hermandad, abonando una cuota de entrada de una peseta con cincuenta céntimos, y como contribución ordinaria diez céntimos semanalmente, cincuenta céntimos al mes o seis pesetas al año. El hermano que llevara un tipo de vida escandalosa, y aconsejado por tercera vez por la Hermandad no se enmendara, sería expulsado.
La Hermandad estaba obligada a asistir a la administración del Viático a los hermanos y sus familiares, pudiendo llevar de doce a veinticuatro luces, así como al entierro de los mismos, que consistía en alumbrar con cuatro cirios el cadáver en la casa mortuoria, rosario y responso por la noche en sufragio de su alma con las insignias de la Hermandad, y estas mismas acompañaban al entierro hasta dejar el cadáver del hermano en el cementerio.
Otro artículo curioso expresa que –a excepción de que la población sufriera algún tipo de epidemia– si algún hermano cayera en enfermedad aguda y no tuviera de qué vivir ni quién le asistiera, la Hermandad le otorgaría por semana una libra y media de arroz, tres tazas de garbanzos, tres cuartos kilos de carne, medio cuarterón de rancio o tocino añejo y dos kilos de pan, dándoles sus correspondientes vales o su equivalente en dinero, y no excediendo más de siete semanas.
El Calvario fue siempre un lugar de peregrinación de la gente humilde y clase trabajadora del pueblo. Ha sido siempre, y hoy lo es, un santuario de piedad popular.

LAS DÉCIMAS DEL SEÑOR
El nombrado azulejo del siglo XIX citado en varias ocasiones, fue colocado en la Ermita del Calvario en 1872, mostrando no solo la quintilla [7] que nos aporta los datos históricos, sino también dos décimas [8] que el Padre Cuaresmal D. Federico García, Pbro. le dedicó al Señor el 1º de agosto de 1872.
En la actualidad una aproximación a una de las décimas, recuperada de la tradición oral, se muestra junto al altar del Cristo del Calvario. Con la localización del azulejo original, reproducimos aquí los versos originales (abajo) y el azulejo actual (a la izquierda).

Habla Jesús Crucificado:

Contémplame ¡o pecador!
en esta cruz enclavado,
y mi cuerpo destrozado
por ser tu libertador.
¿No te muevo ya a dolor
de haberme tanto ofendido
si arrepentido y rendido
a mis pies perdón imploras
te perdono desde ahora
las culpas que has cometido.

Contemplas al Redentor
en un madero enclavado;
y no ves que tu pecado
es causa de su dolor.
Tú conoces pecador
lo que a Jesús has costado?
¡Mira! si no has confesado
corre a buscar confesor;
pues no tienes salvación
sin confesar tus pecados.




NOTAS:
1) Archivo Parroquial Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía. Sección Fábrica. Serie Inventarios. Inventarios de las Iglesias de Fuentes de Andalucía,1885.
2) CERRO RAMÍREZ, Jesús: La villa de Fuentes (1578-1800). Fuentes de Andalucía,2011.
3) Archivo General del Arzobispado de Sevilla. Fondo Justicia. Serie Hermandades. Legajo 134. Reglamento de la Hermandad de Nuestro Padre y Señor de la Piedad y Misericordia fundada en Fuentes de Andalucía. Año de 1901.
4) Ibídem.
5) Ibídem.
6) Ibídem.
7) Combinación de cinco versos octosílabos, con dos diferentes consonancias, y ordenados generalmente de modo que no vayan juntos los tres a que corresponde una de ellas, ni los dos últimos sean pareados.
8) Combinación métrica de diez versos octosílabos, de los cuales, por regla general, rima el primero con el cuarto y el quinto; el segundo, con el tercero; el sexto, con el séptimo y el último, y el octavo, con el noveno. Admite punto final o dos puntos después del cuarto verso, y no los admite después del quinto.

lunes, 13 de febrero de 2012

¡A LARDEAR!

En Fuentes de Andalucía, el Jueves Lardero y el Carnaval son dos momentos festivos que van indiscutiblemente unidos, sin llegar a entenderse el uno sin el otro.

Con la celebración del Jueves Lardero, en la semana anterior al Miércoles de Ceniza, se da el pistoletazo de salida a los días de fiesta y jolgorio en los que se desarrolla el estudiado Carnaval fontaniego, reconocido más allá de nuestras tierras por sus características que lo dotan de una esencia única.

Llegan ambas festividades previas al inicio de la Cuaresma, tiempo litúrgico al que el cristianismo imprimió el valor de período de limpieza, purga o purgatorio. Cuarenta días de ayunos y abstinencias para conseguir la purificación de los fieles, que toca a su fin el Domingo de Ramos, enlazando con la Semana Santa.

Así, la celebración del Carnaval (carnem levare = quitar la carne) se convirtió en una fiesta de despedida de la carne. Se procuraba gozar todo lo posible de la carne porque después, y durante cuarenta días, la Iglesia prohibiría catarla.

Hablan de ello los términos Carnestolendas (carne que ha de ser suprimida) y Jueves Lardero (lardus = tocino, gordo, carne gorda, grasa,). De este modo, en el habla de la tierra quedaron los términos lardero, lardear, y en los más mayores los vulgarismo «ladrero» y «ladrear».

El Jueves Lardero era una fiesta que surgió con un claro carácter pagano y popular, y no pretendía celebrar ningún acontecimiento jubiloso; por el contrario, su finalidad era aprovechar la última posibilidad de disfrute que se le presentaba al pueblo antes de un período largo de abstinencia. Como el hombre que va a atravesar un desierto se harta por última vez de agua, así el cristiano que debía enfrentarse al tiempo de Cuaresma, pretende despedirse de las cosas buenas de la vida.

Entre la media mañana y el mediodía, la gente se trasladaba en masas a la Fuente de la Reina andando, en carros, mulos, burros… cargados de talegas y canastos con hogazas y pan de rosca, entornaos, palmitos, huevos duros, chorizo, tocino de hoja y otras viandas, creando un ambiente de fiesta que permanece en la memoria de muchos de nuestros antecesores.

Era típico en este día, al igual que en la «Fiesta de la Ermita», que algún que otro fotógrafo forastero visitara el paraje y retratara a grupos de amigos y familia, y prueba de ello es el abundante material gráfico que de esta festividad hemos obtenido. En los años setenta, los terrenos de la verada de la Fuente de la Reina donde se celebraba el Jueves Lardero se convirtieron en un vertedero, y durante algunos años se celebró en los pinos, paraje de singular belleza en la zona del Arenal desaparecido a finales del siglo XX a causa de las diversas canteras de extracción de arena de propiedad privada sobre el que se asentaba el pinar.

Tras varios años de decadencia coincidiendo con el periodo del final del franquismo y la Transición, la fiesta pasó por un corto espacio de tiempo al paraje del Alamillo, aunque de forma muy transitoria. En las últimas décadas la fiesta ha retomado protagonismo, regresando a la vereda de la Fuente de la Reina, pero en una zona más alta, ocupando también las instalaciones del Parque Rural Municipal «Molino de Viento».

La popular fiesta del Jueves Lardero daba paso inmediato a la celebración del Carnaval, del que los diferentes estudios realizados sobre el mismo en Fuentes de Andalucía certifican su existencia probada desde principios del siglo XX, de una manera ya asentada y tradicional, aunque procede de tiempos anteriores. No se dispone de información escrita ya que por esta época el ente municipal ni organizaba ni participaba. Era una fiesta básicamente del pueblo y para el pueblo y su historia no la podemos recuperar más allá de donde llegan los testimonios de los más mayores del lugar.

A pesar de las prohibiciones y censuras, el Carnaval fontaniego ha llegado al siglo XXI manteniendo parte de su idiosincrasia, con las peculiaridades de las murgas, las máscaras, la calle Carrera y los entornaos, lo que le ha llevado a ser reconocido institucionalmente como «Fiesta de Interés Turístico de Andalucía» desde 2008.

martes, 3 de enero de 2012

EMBELESADOS CHIQUILLOS

En aquel entonces no se pedía, se recibía con alegría lo poco que llegaba. No tenían casi nada y valoraban lo poco, hoy tenemos de todo y no valoramos nada.

Tarde del 5 de enero de un nuevo año, uno más, uno menos. La chiquillería alborotada rebusca sobre el adoquinado de la Carrera algún que otro caramelo, todo un premio para llevarse a la boca endulzando la hazaña.

Es 1961. El pueblo sufre casi a diario la marcha de maletas de cartón que -cargadas de muchos sentimientos y pocas cosas- suben al tren dejando atrás una vida, penosa, pero que no deja de ser vida en la patria chica. Centenares de fontaniegos abandonan su tierra buscando un pan para llevarse a la boca que por muy magos que fueran los Reyes no les iba a caer del cielo.

Pero los absortos infantes viven al margen de la realidad, sumidos en un sueño infantil que -ayer y hoy- en la tarde de Reyes los hechiza, fascina y cautiva. Era la alegría de la venida de los Reyes Magos de Oriente, cuya presencia, aunque fuera por unos instantes, hacía incluso a los mayores olvidar la realidad de la existencia.

Una vida que transcurría lenta, como el andar pausado de la tracción animal que remolca a la carroza del rey Gaspar; esa mula engalanada con florecillas de papel.

Sus Pobres Majestades venían a una España que aunque se vistiera de seda, mona se quedaba. Entonces no había Papa Noël que la noche del 24 dejara regalos bajo las ramas olorosas de un abeto bellamente adornado. No, ese personaje aún tardaría unos años en colarse por nuestras pequeñas y, a veces, inexistentes chimeneas. Mientras tantos, los que en nuestros sueños se afanaban, de aquí para allá, a trote de camello, eran los Reyes de Oriente, que a saber dónde quedaba aquel Oriente.

La única certeza que tenían aquellos niños era que aquellos Reyes debían ser muy míseros, porque los regalos eran sumamente escasos, pero eso sí, recibidos con mucha ilusión.

Era la época de la muñeca de trapo, algún diminuto muñeco, el cochecito de lata, el caballito de cartón o los populares canastitos de papelillos de colores con caramelos o alguna que otra onza de chocolate.

Ahí está la sonrisa del adulto que ve disfrutar a los niños en la puerta de la centralita de teléfonos y la confitería-estanco de la Carrera. Y sobre el humilde trono, S. M. Gaspar llena la mano de caramelos para goce e impaciencia de los chiquillos.

Ante él, un canasto de mimbre –ya casi vacío- rodeado de caballitos con cuatro ruedas, objeto sumamente deseado por cualquiera de los activos espectadores de una de las primeras cabalgatas que recorrían las calles de Fuentes de Andalucía.

Era la noche de Reyes, el atardecer de la ilusión, donde la imaginación se hacía dueña de los sueños, premonición de aquella mañana gloriosa en la que tocaba despertarse nervioso, salir a la calle y presumir de tan poca cosa frente a los otros, que tenían igualmente casi nada.

Con el transcurrir del tiempo, el mayor regalo que han hecho los Reyes Magos a la humanidad, es haberse convertido en la gran estrella que ilumina y revive nuestra infancia, convirtiéndonos en embelesados chiquillos.

sábado, 10 de diciembre de 2011

LA SEMANA SANTA DE FUENTES DE ANDALUCÍA EN "MÁS PASIÓN" (Revista cofrade de "El Correo de Andalucía")

El nº 53 de la revista mensual cofrade "Más Pasión" de "El Correo de Andalucía", correspondiente al 4 de diciembre de 2011, publicó en la sección "La provincia cofrade" un amplio reportaje de tres páginas dedicado a la Semana Santa de Fuentes de Andalucía, desarrollado por Julio Gómez Trigo.
Para su elaboración he colaborado con el aporte de información y fotografías, habiendo correspondido a la redacción de la revista las fotografías que se publican, puesto que de forma objetiva entregamos una imagen por cada uno de los diez pasos que procesionan por las calles fontaniegas en la Semana Mayor.
A continuación reproducimos el citado reportaje.




sábado, 26 de noviembre de 2011

QUE REPIQUEN LAS CAMPANAS… DE LA TORRE DE SANTA MARÍA LA BLANCA


En julio de 2003 la Iglesia Parroquial Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía era declarada, por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento, reconociendo así el valor patrimonial, artístico e histórico de este importante edificio y principal templo de Fuentes de Andalucía.
Meses más tarde, el 18 de enero de 2004, se procedió a su clausura tras el pertinente informe técnico del Arzobispado de Sevilla, visto el lamentable estado de conservación de la amplia techumbre del edificio.
A partir de ese momento, una Comisión se constituyó al efecto y comenzó a realizar contactos y actuaciones encaminadas a recaudar los fondos necesarios para restaurar el edificio. Un camino largo y pedregoso donde las puertas cerradas y promesas incumplidas han sido muchas, provocando en ocasiones el desánimo de la Comisión que veía el hito de reabrir el templo como una utopía.
Pero hoy, ocho años después, el trabajo desarrollado va a dar sus frutos con el inminente inicio –en diciembre de 2011– de las obras de recuperación del templo, una vez que se han superado todos los trámites y se ha conseguido reunir los fondos económicos necesarios.
La primera fase –el proyecto se divide en cuatro, pero culminada la primera se podría reanudar el culto en el templo¬– se va a dividir en dos partes. La primera de ellas es la que se va a acometer en breve con un plazo de ejecución de 10-12 meses, con una inversión de 685.000 € como presupuesto de contrata y que consistirá en la rehabilitación estructural de las cubiertas del conjunto del edificio, consolidación de la torre y restauración de todas las campanas y el artesonado mudéjar.
Esta parte primera de la fase 1 va a ser financiada en su totalidad con los fondos que durante estos años ha recaudado la Comisión, en torno a 300.000 euros donde se incluye la asignación presupuestaria anual que ha venido aportando el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, y la partida de 400.000 euros que ha aportado el Arzobispado de Sevilla.
Para las siguientes fases «se espera» contar con la aportación de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, tras la firma de tan anunciado convenio.
Esta luz en el camino es fruto indudable del tremendo esfuerzo humano realizado por la Comisión durante estos ocho años y por el impulso dado por el nuevo párroco, don José Antonio Martínez, en el año que lleva al frente de la parroquia fontaniega.
Ante la inmensa alegría que para la comunidad parroquial y el pueblo de Fuentes de Andalucía suponen estas gratas noticias, he recuperado un artículo que sobre la torre de Santa María la Blanca, por donde van a comenzar las actuaciones, publiqué en la Revista de Feria de Fuentes de Andalucía de 2001.
Que repiquen las campanas de la torre de Santa María la Blanca, porque en estos días comienza la cuenta atrás y, más pronto que tarde, este magno edificio volverá a relucir como lo ha hecho durante los últimos siglos de nuestra historia.

Testigo en el tiempo y en la historia, la torre de Santa María la Blanca es sin duda la imagen más universal de Fuentes de Andalucía, la instantánea más captada por cámaras fotográficas, tanto por su importancia histórica y monumental como por encontrarse sobre el cerro principal en el que se sitúa el casco histórico de la población.
Desde los cuatro puntos cardinales es vista sin nada que lo impida, alta y esbelta, perdurando en el tiempo desde que allá por mediados del XVIII finalizaran las obras de su construcción. Es huella del pasado que ha sido la encargada de anunciar con sus campanas penas y alegrías, descansos y victorias. Con los tañidos unidos de sus seis voces de bronce se repicaba a gloria y dos de ellas doblaban la desgracia de otra marcha, mientras que cada treinta minutos latían los secos golpes del reloj.
Siempre sola pero llena de vida, ha sido y es refugio de palomas, cernícalos y lechuzas que en ella encuentran cobijo, y soporte de los clásicos nidos de cigüeñas que perduran en lo más alto junto a la maravillosa cruz que le corona.
Situada en la cabecera de la primera nave epistolar contigua al presbiterio, se orienta, al igual que el templo, según la disposición tradicional, que dispone el eje principal en dirección Este a Oeste.
La construcción del templo actual se llevó a cabo en distintas fases y fechas, creciendo a lo largo de más de dos siglos tanto física como estéticamente, comenzándose a construir en la segunda mitad del siglo XVI sobre una antigua fábrica medieval que incluso ya contaba con torre, según documentos que nos corroboran la existencia en 1577 de «dos campanas en la torre. La una mayor que la otra» [1].
El auge de población que a mediados del XVI sufría la villa, hizo que las dimensiones del edificio no fueran aptas para la celebración del culto en él al no dar cabida a todos los fieles, obligando ello, en el último cuarto del siglo XVI, a la intervención del Consejo de la Villa en el templo, llevándose a cabo las primeras obras que señalándose como importantes iniciaron la construcción del edificio actual, en las que el Consejo ordenó «hacer mandamiento para cobrar el alcance producido en la obra de la iglesia» [2].
Tres años más tarde, en 1589, las actas capitulares hacen referencia de nuevo a las citadas obras, acordándose solicitar al Real y Supremo Concejo del Reino licencia para interponer un maravedí [3] de «çiça» sobre la carne y pescado que se vendiera en la villa. Se trataba de una especie de impuesto que consistía en que por cada libra [4] de carne o pescado que se comprara en la villa se destinara un maravedí para la construcción de la iglesia.
«En este cabildo se trató e acordó que se dé poder a Lope de Vergara estante en la Corte del Rey Nuestro Señor para que gane probisión de su real e supremo conçejo para queste conçejo pueda imponer un maravedí de çiça sobre cada una libra de carne e pescado que se vendiese en esta villa para la obra de la iglesia atento a que la dicha obra a muchos días questa començada e tiene fechos ya los cimientos e parte de las paredes e questa tan vieja que se teme que un día se a de caer e conjer la jente debaxo e que Andrés Martín Caballos, regidor deste conçejo haga pedimento e información sobrello para que se enbie al dicho real conçejo e coste de los suso dicho» [5].
Aunque dicha acta no aporta dato alguno sobre el templo en sí, nos corrobora la existencia de una iglesia anterior a la actual, lógicamente de dimensiones mucho más reducidas y la cuál se encontraba en muy mal estado.
Afortunadamente, la petición de licencia tuvo respuesta en apenas 40 días, siendo ella positiva para beneficio de la propia obra.
«En este cabildo se leyó una real probisión del Rey, Nuestro Señor, librada de los señores de su real e supremo conçejo ganada a pedimento desta villa sobre la çiça queste conçejo pide se eche en la carne y pescado que en esta villa se vendiere, para la obra de la iglesia desta villa como en la dicha real probisión se contiene la qual vista en el dicho cabildo el dicho gobernador por el dicho cabildo la tomó en sus manos e la besó e puso sobre su cabeça e dixo que la obediencia e obedeçió con el acatamiento en la dicha real provisión se a de haser a cabildo abierto e agora anda la jente ocupada en el agosto que luego que lo ayan acabado se pondrá en execuçión de haser e cumplir» [6].
El templo y la torre siguieron sometidos a obras durante las dos centurias siguientes, destacando las ejecutadas en el primer tercio del XVII, donde se levantaron las tres naves principales, así como la capilla mayor y la cripta bajo el presbiterio, éstas bajo el patrocinio de la Casa de los Señores de Fuentes, finalizando con el importante artesonado que cubre la nave mayor, del círculo de obras que ejecutara y dirigiera Diego López de Arenas.
Aunque no se tiene constancia documental, éstas no fueron más que la continuación de las primeras intervenciones llevadas a cabo a finales del XVI, así como estimamos que la torre no sufrió remodelaciones importantes, ya que en 1626 contaba, al igual que en 1577, con «dos campanas en la torre una mayor que otra» [7].
En 1681, por los daños provocados por un terremoto acaecido en octubre del año anterior, la torre sufrió una reparación debido a los daños efectuados por el movimiento sísmico [8].
Pero agraciadamente llegaría el XVIII, un siglo que cambiaría considerablemente el aspecto general del edificio a través de una serie de remodelaciones consistentes en la ampliación del templo con dos nuevas naves laterales, la construcción de una serie de dependencias interiores tales como la sacristía mayor, así como la terminación y elevación de la torre o campanario, que seguidamente detallaremos.
En mayo de 1736, tras la petición al Arzobispado por parte de la autoridad clerical local, se obtiene «permiso para cubrir la torre que se halla descubierta» [9], llevándose a cabo las obras en 1742 bajo la dirección del maestro mayor de obras del Arzobispado José Rodríguez [10], y finalizando en 1748 con la colocación de «los ochos balcones en la torre» [11]. Anterior a estas obras solo se tiene constancia de unas llevadas a cabo en 1711, donde se adquirió «un millar de ladrillos para solar la torre» [12].
El conocido terremoto de Lisboa, ocurrido el 1 de noviembre de 1755, produjo en el edificio serios desperfectos –de los cuáles aún se mantienen algunos–, llevándose a cabo hasta 1757 las obras de reconstrucción de los graves deterioros que se habían producido en la totalidad de las estructuras, y especialmente urgente era la consolidación de la torre como elemento más afectado. Tras el paso por la parroquia del maestro de obras Tomás Sambrano y el parecer de los alarifes de las villas de La Campana, Osuna y Écija, la fábrica parroquial nombró director de las obras al fontaniego Alonso Ruiz Florindo, el cuál rehizo la torre alternando distintos cuerpos geométricos y añadiendo estípites y azulejería policroma [13]. «Se hicieron obras de reconstrucción en la parroquia, que se cifraron en 15.000 reales de vellón, embargándose para ello algunos bienes y rentas de fábrica mediante certificación jurada que expidió Alonso Ruiz Florindo, maestro alarife» [14].


En lo que se refiere a campanas, las obras que continuamente se venían llevando a cabo no guardaban relación alguna con la incorporación de éstas.
El 25 de febrero de 1675, el maestro campanero Francisco Solano otorgó carta de pago de 180 reales de «una campana nueva para la iglesia» [15] contando ya la torre con tres campanas, y en 1678 se incorpora una cuarta, de vuelta y que tuvo un coste de 1.880 ¿ducados? [16].
Estas cuatro campanas aparecen de nuevo en 1741, donde se sabe que de las cuatro, tres eran de lengüeta y la restante servía de reloj.
Además de éstas, se posee documentación de fundiciones de campanas, todas bajo el patrocinio de la extinguida Hermandad de San Pedro en los años 1752, 1775, 1784, 1793 y 1801.
En la actualidad, los ocho huecos para campanas que posee el campanario, dos a cada cara, se hallan ocupados por seis campanas ordinarias, una para reloj y una matraca, denominándosele de la forma siguiente:
En la cara este (C/ Marquesa de Estella): Santa Ana, que es la del reloj, y San Pedro, de 1802 y ejecutada por el campanero Francisco Fernández.
En la cara norte (Plaza Santa María la Blanca): Matraca –cruceta de madera con martillos de metal que daba vueltas sobre sí mismo y servía para llamar a los fieles a los oficios de la Semana Santa–, que fue adquirida en 1816 por un coste de 907 reales [17], y San Sebastián, obra del maestro fundidor D. Miguel de los Reyes en 1741 [18].
En la cara oeste (C/ Fernando de Llera): Una sin nombre y Santa María la Blanca, que es la mayor y en la actualidad está cascada. Es fruto de la fundición de dos campanas viejas siendo cura D. Juan Bautista Jiménez Barros a finales del XIX, según inscripción que posee.
Y por último, en la cara sur (Patio del Sol): San José, de 1844. y Ave María.
Bajo el cuerpo de campanas se halla la maquinaria del reloj, de propiedad municipal, y en el extremo superior la torre posee una cruz de metal, de la que sale un pararrayos que se instaló en 1905 [19].

NOTAS:
1) A(rchivo) P(arroquial) de F(uentes). Inventario Parroquial de 1577. Folio 165.
2) A(rchivo) H(istórico) M(unicipal) de F(uentes). Libro de Actas Capitulares de 1578-90. Cabildo del 8 de septiembre de 1586.
3) Moneda española que equivalía a la séptima parte de un real de plata, equivaliendo este último a veinticinco céntimos de peseta.
4) Peso antiguo de Castilla, dividido en 16 onzas y equivalente a 460 gramos.
5) AHMF. Libro de Actas Capitulares de 1578-90. Cabildo del 8 de mayo de 1589.
6) AHMF. Libro de Actas Capitulares de 1578-90. Cabildo del 18 de junio de 1589.
7) APF. Inventario Parroquial de 1626. Folio 188.
8) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1672. Cuentas de 1681.
9) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1734. Folio 58.
10) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1734. Folio 119.
11) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1734. Visita 22 de enero de 1748. Folio 624 vº.
12) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1711. Folio 162.
13) OLLERO LOBATO, QUILES GARCÍA: Fuentes de Andalucía y... Págs. 50 – 78.
14) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1752. Folio 108.
15) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1672. Cuentas de 1675.
16) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1678. Cuentas de 1681.
17) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1808. Folio 109.
18) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1734. Folio 471 vº.
19) APF. Libro de Cuentas de Fábrica de 1900. Folio 12 de 1905.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

CONTENIDO DEL LIBRO: «Fuentes de Andalucía, una mirada al pasado» Tomo I


En la Oficina Municipal de Turismo de Fuentes de Andalucía sigue a la venta la tercera edición del libro “Fuentes de Andalucía, una mirada al pasado” (Tomo I), cuyo contenido desglosamos en la presente entrada.

LA VILLA DE FUENTES EN LA HISTORIA
Presencia humana. De la Prehistoria a la Reconquista
Los Cerros de San Pedro
Obúlcula
La Reconquista y los Repartimientos. Las primeras citas del lugar de Fuentes
El Señorío de Fuentes
La Monclova
El asentamiento urbano. Del siglo XVI a nuestros días
¿Y por qué se llamó Fuentes?
La villa vista por visitantes y descrita en libros antiguos

ARQUITECTURA Y URBANISMO
La trama urbana
Fuentes, a vista de pájaro
Casas palacios y otros monumentos
Iglesias, Conventos y Ermitas
Callejeando por Fuentes
El patrimonio perdido

EDUCACIÓN
La educación en Fuentes en los últimos tiempos
Los Colegios «Santo Tomás» y «Santa Teresa»
Colegio Libre Adoptado «San Sebastián»
El colegio de las Hermanas de la Cruz
Los Salesianos y el Patronato «Santa Ana»
Otros centros educativos

FIESTAS Y DIVERSIONES
Ya vienen los Reyes
Jueves Lardero y carnavales
Semana Santa
De Romería
Velá del Carmen
Fiesta de la Ermita
Al son de la música
Jugando a la pelota
De los paseos y otras diversiones

RELIGIOSIDAD
Mi Primera Comunión
El día del Señor
En el país de la Cruz
La devoción al Crucificado del Calvario
Visita de la Virgen peregrina de Fátima

COSTUMBRISMO
La vida del día a día. Tradiciones y costumbres del ayer
En el campo, de sol a sol
Comerciantes, taberneros y otros oficios

PERSONAJES
Armero, marino y político del siglo XIX (1803-1866)
Fernando de Llera y Díaz (1840-1912)
Celia Méndez, fontaniega de Dios (1844-1908)
José Ruiz-Castizo Ariza (1857-1929)
Manuel Muñoz Conde (1883-1956)
José Rodríguez Escobar (1892-1986)
Andrés Molina Moles (1911-1993)
El Niño de Fuentes de Andalucía (1915-1996)

MISCELÁNEO
El ferrocarril
La fiesta de la victoria
La de 1954 y otras nevadas

Estamos trabajando para intentar que el tomo II de este magno proyecto vea la luz en el verano de 2012. Todas las personas que quieran contribuir, pueden enviar sus fotografías escaneadas a la dirección de correo electrónico que aparece al margen.
Si no dispusiera de medios para su digitalización, nosotros nos encargaríamos de ello.

domingo, 11 de septiembre de 2011

"AURORA NOSTRA" DISPONIBLE EN PDF


Pinche sobre la imagen y podrá descargar mi última publicación, que bajo el título "Aurora Nostra" ve la luz prologada por el profesor Carlos Romero Mensaque, gran conocedor de la religiosidad popular andaluza y el fenómeno rosariano.
La obra acoge el texto literario de la Felicitación a Nuestra Señora de la Aurora 2011 y una crónica histórica de la devoción al Rosario en Fuentes de Andalucía, que data de 1573, y a la advocación propia de la Aurora, cuya cofradía local fue fundada en el año 1700.



También en el siguiente enlace podrá leer una crónica del acto de la Felicitación celebrado en la Capilla de la Virgen de la Aurora la noche del 7 de septiembre de 2011.

sábado, 6 de agosto de 2011

LA PILA DE SANTA MARÍA LA BLANCA

A partir del siglo XV los obispos, por sí mismos o por los delegados nombrados por ellos, giraban una visita anual de inspección a todas las parroquias de sus respectivas diócesis. En ella comprobaban el estado material de las iglesias y su patrimonio mueble e inmueble, la actividad pastoral, la gestión económica y daban instrucciones llamadas “mandatos” para remediar los defectos que hubieran observado durante su visita.
Los resultados de estas inspecciones se conservaban por escrito en los archivos parroquiales, y en el caso propio de Fuentes de Andalucía en el Archivo Parroquial de Santa María la Blanca, en los llamados Libros de Mandatos de Visita, donde se dejaba constancia mediante acta de lo visto por el inspector y las recomendaciones formuladas, a fin de garantizar su cumplimiento, y que junto a los Libros de Cuentas de Fábricas son una fuente inagotable de datos históricos.
De este modo, el arzobispo de Sevilla D. Jaime de Palafox y Cardona cursó visita a la Parroquia de Fuentes en 1687, y en sus mandatos fechados a 7 de noviembre del citado año, dicta “que la pila bautismal se haga de piedra jaspe [1] o mármol y en medio de ella se haga una taza de la misma materia que tenga como media vara en círculo y en medio un sumidor por donde se consuma el agua que caiere de la cabeza del bautizado y se tape el sumidor con botón de piedra para que no salgan inmundicias a la taza”, así como “que en la testera principal de la capilla del Bautismo se pinte en la pared, o en lienzo el bautismo de Ntro. Señor” [2].
El Vicario de Fuentes, D. Sebastián de Góngora y Gutiérrez, fiel a las directrices del ordinario del lugar, acató tal mandato y en los años sucesivos procedió al encargo y ejecución de la nombrada pila, que desde finales del siglo XVII se conserva en la Capilla del Baptisterio de la Iglesia Santa María la Blanca, templo que por su carácter de parroquial era el único autorizado en la villa para poseer tal recipiente en el que los recién nacidos habían de recibir el sacramento del Bautismo.

“Y se puso en su sitio y lugar viernes diez y seis días del mes de noviembre de este presente año de mil seiscientos noventa y uno, y se echó la primera agua en lunes diez y nueve de dicho mes y año, la cual bendijo el dicho vicario con toda solemnidad, hallándose en dicha bendición todo el clero de dicha iglesia” [3].
Clerecía que estaba conformado por D. Alonso Pilares y Atoche, Comisario del Santo Oficio y Mayordomo de la fábrica de dicha iglesia, los curas del templo D. Francisco Páez Cordero, D. Pedro de Ostos, D. Andrés Gamero, D. Luis Conde y Ostos y D. Gabriel Antonio de Ostos Tamarit; D. Fray Gonzalo de Tejada, de la Orden del Sr. San Antonio Abad; Luis de Lora, sacristán mayor; José García de Atoche, clérigo de menores órdenes y sacristán menor y Justo Parejo Buenos Años, organista. Faltaron del clero por estar ausentes el cura beneficiado D. Gonzalo de Torres y Mantilla, el presbítero D. Antonio Cid y Aranda, D. Antonio de León Carmona, cura de la villa de La Monclova y Mn. Ruiz, clérigo de menores órdenes.
La piedra de jaspe con la que se realizó la citada pila provenía de una cantera localizada en el cortijo del Pozo Amargo, en el término de la villa de Morón, corriendo a cargo del maestro de cantería y vecino de la ciudad de Écija Blas Martín las tarea de obtener la piedra de la cantera y labrarla, cuyo coste total ascendió a mil cien reales de vellón (ochocientos por extraer la piedra y labrarla y los restantes trescientos por su traída y colocación), “los cuales se juntaron de limosna entre los vecinos de esta dicha villa de Fuentes tan solamente pedidos dentro de esta” y recogida por el Vicario y otros eclesiásticos.
Se tiene constancia que con piedra de la misma cantera de Pozo Amargo el cantero moronense Antonio Martín labró las pilas bautismales de las iglesias de San Pedro y San Bartolomé de la ciudad de Carmona, según contrato firmado en 1692 [4], en fecha posterior a la ejecución de la pila de Fuentes.
Como dato curioso, y a pesar de encontrarse pendiente de ejecución y colocación la nueva pila por mandato del Obispo desde 1687, la rotura de la primitiva el 21 de febrero de 1690 provocó el inmediato acatamiento de las directrices exigidas desde 1687 en la visita del prelado.
La antigua era una pila de barro vidriado verde que llamaban “la pila verde”, la cual quebró en la fecha citada “un monacillo llamado Luis de Vergara casualmente al quitarle la tapa dicho día veintiuno de febrero dicho año [1690], para hacer un bautismo, y desde este dicho día hasta el que se puso la pila de jaspe encarnado sirvió de pila de bautismo una pileta de mármol blanco que está junto al coro sobre el pie de la pila verde quebrada”.
Al término del citado acto de bendición, “en acción de gracias a Dios Ntro. Señor y a la gloriosa siempre Virgen María se cantó solemne-mente un Te Deum Laudamus con la oración Pro Gratiar Actione de Ntra. Señora por haberla librado de todo riesgo y peligro al quebrarse”.
Del mismo modo, la jerarquía eclesiástica local, siguiendo los mandatos de visita, encargó e instaló en la capilla del Baptisterio en la misma fecha un cuadro de lienzo representando a San Juan Bautista bautizando a Cristo en el Jordán, obra pictórica que afortunadamente también se conserva en la actualidad.
Cinco días después de la bendición de la nueva pila, el martes 20 de noviembre de 1691, el niño Antonio José, hijo de Juan Rodríguez de León y Josefa Gascón [5] era el primer fontaniego que recibía el sacramento del Bautismo en dicha pila, que durante más de tres siglos ha sido vínculo de unión común para todos los nacidos en esta tierra, sin distinción de clases ni condiciones, desde gente humilde y trabajadora hasta grandes en la historia de España que ha dado Fuentes durante las últimas centurias.
Hay que tener en cuenta que la ubicación original de la pila en cuestión no era la actual capilla del Baptisterio, situada a los pies del templo en la segunda nave del Evangelio y construida en el siglo XVIII. Concretamente la obra de la citada capilla se aprobó por decreto el 13 de marzo de 1764, según los diseños y presupuestos del maestro alarife Alonso Ruiz Florindo, cifrándose las mismas en 18.064 maravedíes y por la que se otorgó carta de pago el 23 de agosto de 1765 [6].
En los últimos años del siglo XIX, procedente de la primera nave de la Epístola, se instaló en la capilla un recompuesto retablo de banco neoclásico, presidido por un lienzo de grandes dimensiones de la Coronación de la Virgen con pinturas de San Juan Evangelista y Santiago Apóstol en las calles laterales, pasando el cuadro del Bautismo del Señor a un lateral de la capilla.



NOTAS:
1) JASPE: (Del lat. iaspis, y este del gr. ἴασπις). 1. m. Piedra silícea de grano fino, textura homogénea, opaca y de colores variados, según contenga porciones de alúmina y hierro oxidado o carbono. / 2. m. Mármol veteado.
2) (A)rchivo (P)arroquial Sta. Mª la Blanca de (F)uentes de Andalucía. Libro de Mandatos de Visita.
3) A.P.F. Libro 11 de Bautismos. Folio 151 y 151 vº.
4) MIRA CABALLOS, Esteban y DE LA VILLA NOGALES, Fernando: Carmona en la Edad Moderna. Muñoz Moya Editor, 1999. Pág. 207.
5) A.P.F. Libro 11 de Bautismos. Folio 152.
6) APF. Libro de Cuentas de Fábrica, año 1762, folio 70.

VA POR USTED, MAESTRO


¡Que la vida continúa
en los seres que alumbró!
¡Que las obras no perecen,
Siempre queda su valor!
¡Que tu cuerpo ya no está
mas tu alma permanece!

Hoy quisiera, amigo don Juan, escribir los versos más sentidos, las más afligidas estrofas que surgen del alma del poeta, si es que yo fuera poeta. Mas como no lo soy, le pido prestado a Vd. sus propios versos para encabezar este mínimo -y obligado para mí- recuerdo a su persona, los mismos que dedicara a su fallecida esposa en la Revista de Feria de 1998.
Con su sentido deceso, el pasado 26 de noviembre de 2010, se extingue la luz de un hombre que seguirá dándonos lecciones más allá de su partida y que instruyó a varias generaciones de escolares de Fuentes de Andalucía.
La suya es la figura del maestro vocacional por antonomasia, de ahí mi atrevimiento a encabezar mis palabras en términos taurinos, con un título cargado de la estima que sentía por la persona de don Juan.
No quiso el medio siglo exacto que nos separaba en edad ser un impedimento para poder fraguar entre ambos una sincera amistad sostenida en el amor de uno y otro por las cosas de este pueblo, en la pasión por la escritura y en la sensibilidad de dedicar parte de nuestro tiempo a hacer algo por los demás a través del tejido social de la localidad, y que acrecentamos durante la implicación de ambos en el proyecto digital de lafima.es.
Quizás no sea mi persona la más apropiada para realzar su figura en estos tristes momentos, pero mi conciencia no quedaría tranquila si así no lo hiciera, a sabiendas de que don Juan no era muy afecto a los reconocimientos públicos.
Único hijo de un matrimonio humilde, sus padres aunaron esfuerzos en la difícil década de 1940 para que aquel chiquillo con inquietudes pudiera llegar algún día a ser un hombre de provecho y dotarlo de medios para la obtención del título de Maestro Nacional.
Tal fue su vocación por la docencia, que incluso antes de llegar a tener terminada la carrera comenzó a dar clases como “idóneo” en las recientes Escuelas Parroquiales, que vinieron a cubrir la vacante dejada tras la marcha de los Padres Salesianos de Fuentes en 1948 y que se situaron en las mismas instalaciones del Patronato “Santa Ana”.
Crea en la calle San Miguel, junto a su amigo y compañero Paco Urbán, la Academia “Cervantes”, donde por iniciativa privada preparaban a los discentes en materia de ciencias y humanidades para el bachiller; dándose casos en los que a algunos alumnos aventajados cuyas familias no disponían de recursos económicos les impartió clases de forma altruista.
En 1957 don Juan opta a una plaza de Maestro Nacional por concurso de oposiciones, obteniendo la misma. Una profesión que impartió de manera ininterrumpida hasta su jubilación en 1995 y que compaginó con innumerables iniciativas relacionadas con la cultura y la educación en la vida del día a día de Fuentes de Andalucía.
A lo largo de su dilatada vida, y entre otras muchas ocupaciones llevadas a cabo con una vocación extrema, fue profesor en el Instituto Libre Adoptado “San Sebastián”, creador del comedor escolar municipal, maestro y director de la Escuela de Iniciación Profesional “Santa Anta”, primer director de la Escuela Hogar “Santa Ana” y finalmente maestro y director del Colegio Santo Tomás de Aquino durante lustros.
Por sus funciones dentro del ámbito educativo y cultural, en los periodos 1958/1961 y 1964/1971 fue Concejal del Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía por el tercio de entidades corporativas, periodo en el que preside el Círculo Cultural “San Sebastián”, tras la reconstrucción del antiguo edificio del Hospital de la Caridad e Iglesia de San Sebastián para su uso como centro cultural.
Durante la transición española, don Juan fue uno de los principales valedores de los ideales andalucistas entre la población fontaniega, lo que le llevó a presentar su candidatura a Alcalde de Fuentes de Andalucía por el PSA-PA (Partido Socialista Andaluz – Partido Andalucista) en las primeras elecciones democráticas acontecidas en 1979, siendo concejal de la primera corporación municipal de la democracia bajo la presidencia de Sebastián Martín Caro. Un acta al que renuncia al año siguiente, en septiembre de 1980, en favor de su compañero Francisco Moreno Valladares.
Dentro de las múltiples acciones, en la década de 1980 fue uno de los impulsores de la desaparecida Asociación “Amigos de Fuentes”, creada para la catalogación y difusión del patrimonio artístico, cultural, histórico, medioambiental y arqueológico fontaniego, así como lideró en 1993 el proyecto de creación de la Asociación Musical Fontaniega, germen de la actual Banda de Música “Fuentes de Andalucía”.
De pluma prolífica, amante de la lectura y la escritura, su prosa y su poesía eran comunes en todas las publicaciones de carácter local, habiendo formado parte del consejo de redacción del periódico “La Firma” con trabajos permanentes tanto durante la etapa en papel como digital.
Pero si hoy traigo su recuerdo a estas páginas, es principalmente para destacar su papel como decano de esta tradicional Revista de Feria que cada año ve la luz en las vísperas de la fiesta. Y es que ya en la década de 1950 la firma de Juan Ruiz aparecía en las páginas de esta publicación.
Nos dejó en las hojas del “libro” de Feria una abundante producción literaria que inició con el texto “A don Francisco Rodríguez González, maestro nacional, y alma y vida de la Feria” (1956) bajo la firma seudónima de “un fontaniego”; “Breve historia de Fuentes” (1959) junto a Francisco Javier Urbán Fernández; “La Feria en el mundillo infantil” (1962); “Llamada” (1963) dedicado a los entonces recientes emigrantes fontaniegos; “Realidades o… veinticinco años de paz” (1964); “Breve resumen de la historia de las obras iniciales de la construcción de las Casas Consistoriales de Fuentes de Andalucía (Sevilla)” (1967); “Carta abierta a Teodoro Herce, alma y esfuerzo de nuestra Feria” (1969); “Ensayo” (1973), sobre la cita de Fuentes y La Monclova en “El Diablo Cojuelo” de Luis Vélez de Guevara; “La emigración” (1987), poesía junto a la que hace constar que fue compuesta en agosto de 1972 y no publicada “por razones obvias, propias de la política de aquel tiempo”; “Razones y reflexiones sobre retazos de historia de nuestra villa” (1988); “¡Cumpleaños feliz! En el centenario de la Feria” (1990); “Algo de Historia. Fuentes en la Edad Media. Origen de su término municipal” (1993); “El Noveno de Fuentes” (1994); ¿Por qué el nombre de Fuentes? (1995); “Las Ferias de antes” (1996); “A mi esposa muerta” y “Son Hermanas de la Cruz” (1998); “Cinco palmeras” y “Crónicas en imágenes” (1999); “Fueron cinco palmeras”, “The people of the plain (La gente de la campiña)” y “Otros tiempos” (2000); “Torres iluminadas de mi pueblo” (2001); “Ya solo es recuerdo” (2003); “Visiones con adelanto” (2004); “La Feria es como un sueño sin final” (2005); “La Feria… y sus momentos” y “Mi primer programa de las Fiestas de la Ermita” terminando con la poesía “Y fue… hace 62 años” (2006); “Epístola a mis paisanos fontaniegos. A los 50 años de mi ingreso en el cuerpo de maestros” (2007) y “Juego de Sonetos de Feria” (2009), su última obra para la revista de Feria en el que a modo de introducción tuve el honor de escribir:
“Si cualquiera tiene la suerte de conservar en algún viejo cajón de una cómoda o en una lata con solera de carne de membrillo viejas revistas de ferias, encontrará ya en los programas de la década de 1950 la firma de nuestro querido don Juan, maestro de profesión con toda una vida dedicada a la docencia en las escuelas y centros educativos de Fuentes de Andalucía.
Fontaniego y “fontanieguista” como amante de las cosas de su tierra, apasionado de la historia local, buen narrador y mejor redactor, en estos últimos años nos está deleitando con una serie de creaciones poéticas hechas con el saber que le atesora como conocedor de este estilo literario.
Un excelente juego de tres sonetos en los que Juan Ruiz, el escritor más veterano de esta tradicional publicación, refleja su visión de la Feria a través de las distintas etapas de su vida”.
Con la presente, se cumplen ya quince años de mi primera colaboración en este publicación, justamente la mitad de mi vida, y cada uno de los textos que durante estos tres lustros he ido aportando han sido revisados y analizados cuidadosamente en compañía del que fuera el más veterano colaborador literario de la Revista de Feria, cuya notable ausencia nos hará meditar, aún más si cabe e invadidos de nostalgia, en la valía de esta humilde y sencilla persona.
Y vengo a concluir este recuerdo con las palabras y sentimientos que utilicé en la Revista de Feria de 2004 para dedicarle mi colaboración de aquel año bajo el título “La Revista de Feria, de los años 40 al siglo XXI”.
“A mi entrañable amigo don Juan Ruiz, valedor y apóstol de la enseñanza reglada en Fuentes durante el último medio siglo, amante de las cosas de su pueblo y sus tradiciones, defensor de su historia y su patrimonio. Un libro abierto con multitud de pequeños y curiosos detalles, de historia viva; una voz de sabiduría”.
No he perdido un amigo, he ganado un aliado que en mi final esté a mi lado para mostrarme el camino. Algún día nos encontremos y seguiremos con nuestros agradables ratos de tertulia.

miércoles, 15 de junio de 2011

NOMBRAMIENTO DE FELICITADOR A LA VIRGEN DE LA AURORA 2011

El pasado 13 de junio, en el transcurso de la Eucaristía que el Grupo de Fieles de Nuestra Señora de la Aurora -celebraba en la Capilla de la Virgen- dedicaba a San Antonio de Padua con motivo de su festividad, se hizo público mi nombramiento como Felicitador de la Virgen en la edición de 2011.

Un acto de exaltación en el que me preceden dos buenos amigos de mi Tertulia Cofrade «El Sahumerio», Javier Cantalejo y Chema Rodríguez, y que viene a celebrarse tradicionalmente la noche del 7 al 8 de septiembre, en el momento que las manecillas del reloj marcan las 12 y comienza la festividad litúrgica de la Sacrosanta Natividad de la Bienaventurada Virgen María, onomástica de Nuestra Señora de la Aurora.

Una designación que recibo con entusiasmo y sumo agradecimiento a quiénes han depositado en mi persona su confianza y me han honrado con tal privilegio, y de la que tuve conocimiento de una manera singular y muy especial para mí. Fue ante mi bendita Madre Auxiliadora, en la mañana clara de su romería, cuando los romeros emprendíamos la bajada hacia la Fuente de la Reina.

Desde aquí solo puedo mostrar mi más sincera gratitud y alegría, y tal como expresé en mi Pregón de la Semana Santa de Fuentes de Andalucía, espero contar con la bendición de Dios y que el Soberano me otorgue “la facilidad necesaria para que lo que reboza de mi corazón, pueda ser expresado por mi boca”.
Y cuando llegue el momento, sin ser digno de ello, me pueda situar a las plantas de Santa María de la Aurora y mi parca ofrenda de palabras de fe sirvan para gloriar a la Madre de Dios en el inicio de su fiesta, haciéndolo con la seguridad que Ella me pueda otorgar y la rotundidad, sin titubeos, de las palabras de San Pablo, cuando afirmó: “creo, por eso hablo”.

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lunes, 16 de mayo de 2011

DE LA HISTORIA DE LA ROMERÍA DE MARÍA AUXILIADORA DE FUENTES DE ANDALUCÍA

La huella que dejaron los Salesianos en los 19 años que desarrollaron su labor en Fuentes de Andalucía fue muy honda. Con su menester, su magisterio, su labor educadora… inculcaron fuertemente en las familias fontaniegas la devoción y el amor a María Auxiliadora, la Virgen de don Bosco.

Y aunque la marcha de Fuentes de Andalucía de la congregación se produjo en 1948, la primera Romería no se celebraría hasta 30 años después. Era el fruto de la semilla sembrada por los discípulos de San Juan Bosco que germinaba en los centenares de antiguos alumnos que habían pasado por aquellos pupitres y aquel teatro de la calle Convento.

Tras la clausura del colegio y la casa salesiana, los alumnos continuaron celebrando cada año un Triduo en la fecha de la fiesta de la Virgen, el 24 de mayo, y en ciertas ocasiones procesión con la imagen de María Auxiliadora. En 1970 estos cultos dejan de celebrarse por la ausencia de un gran número de antiguos alumnos en el pueblo pero, en 1974, se recupera nuevamente el Triduo y la Procesión de la Virgen cada 24 de mayo, siendo cada vez más numerosa la presencia de fieles en dichas celebraciones.

En el apogeo de los actos y el fervor resurgido, y con el trasfondo de romerías que van ganando popularidad en pueblos cercanos, en el transcurso de 1977 un grupo de jóvenes llegan a solicitar al párroco, don Ramón Díez de la Cortina, la celebración de una romería en Fuentes de Andalucía, decidiendo éste que lo más propicio es que dicha romería sea celebrada en honor de María Auxiliadora, debido a lo extendida que se encuentra la advocación en el pueblo.

De este modo, los promotores se ponen en contacto con un grupo de antiguos alumnos y el proyecto tomó cuerpo y se hizo realidad. Era la primera romería, con pocos medios pero con mucha ilusión, hasta el punto de que incluso la imagen tuvo que ser prestada por la vecina Pepita García Rigalt, debido a que la efigie existente en el Convento y que llegó a Fuentes con los Salesianos era inapropiada por su gran dimensión.

El domingo 28 de mayo de 1978, entre un gran ambiente festivo y fervorizado, el pueblo entero se desplazó junto a la Carreta de la Virgen a un chaparral de la finca del Castillo de la Monclova, que el Duque del Infantado había cedido para la ocasión, en numerosas carrozas, a pie, a caballo… y al llegar al lugar elegido celebraron la Misa de Romeros.

En 1980, con las aportaciones del pueblo se adquiere una imagen de mayor tamaño y se estrena del mismo modo una carreta propia, donada por el Duque. A partir de este año, y de manera alterna, unas veces la romería se celebra en los chaparros y otras en los eucaliptos, éstos últimos a mayor distancia del pueblo y teniendo que atravesar para llegar a ellos la entonces carretera Nacional IV.

En los primeros meses de 1981, antiguos alumnos y organizadores de la romería se reúnen con objeto de constituir la Hermandad de María Auxiliadora, elevando solicitud a la Vicaría General del Arzobispado de Sevilla de la que reciben autorización provisional.

En 1982 se celebra por primera vez el Pregón, que con la excepción de 1983 tiene lugar cada año en las vísperas de la fiesta de la Virgen, así como en 1985 se organiza la primera Procesión Infantil y Ofrenda de Flores.

En estos años de romería en la finca del Castillo, hubo ediciones en las que se llegaron a contabilizar más de un centenar de carrozas bellamente exornadas que engalanaban considerablemente el cortejo en su discurrir y que desde el “Pozo la Reja” hacían cola para guardar orden tras la carreta de la Virgen.

Emotivo fue para los romeros el año 1987, en el que tras nueve años en el Castillo la Romería cambiaría de ubicación, pasando a celebrarse, aunque solo por este año, en el paraje conocido como “El Torrejón”, junto a la carretera de Travieso, así como la Misa de Romeros deja de tener lugar a la llegada al campo para celebrarse en la Plaza Santa María la Blanca antes de la salida.

Siguiendo el relato del continuo proceso de cambio, el 24 de abril de 1988 el pueblo recibió en la Cruz “Juan Caro” la imagen “sentaíta” de María Auxiliadora, que desde entonces preside la la romería que se celebra en la Vereda de la Fuente de la Reina.

En este paraje, tras la petición de la Hermandad, el Ayuntamiento destina la finca de su propiedad del “Molino de Viento” a la creación de un parque rural acotado y la construcción de una Ermita dedicada a la Virgen, todo ello asumido con fondos municipales. Capilla que es entregada a la Hermandad y bendecida el 24 de mayo de 1994, presidiendo la misma desde 1995 un azulejo donado por los hermanos de la imagen de María Auxiliadora que llegara a Fuentes con los Salesianos en 1929.

Cada año, el mes de mayo, mes de María, en Fuentes tiene un nombre propio, y no es otro que María Auxiliadora. Las calles de engalanan de celeste y rosa, y centenares de personas participan en los diversos actos y cultos que culminan el último domingo del mes, en el que entre el tronar de cohetes y ecos de tamboril, entre palmas y sevillanas, Fuentes se viste de gitana y monta a caballo para acompañar por los caminos de esta tierra a la Virgen de don Bosco, “primero por las calles y después por los senderos” tras el paso majestuoso que dan los bueyes, que en 2010 tiraron por vez primera de la Carreta de la Virgen tras 32 años de romería en los que el ritmo los marcó el andar de una bestia y el buen hacer de un mulero.